Presentación del Teatro Compás de la República de Venezuela Armando de Maria y Campos |
A última hora se anunció que con un nuevo grupo de teatro vocacional denominado Teatro Compás y procedente de la república de Venezuela cubriría el séptimo turno del Primer Festival Panamericano de Teatro, que inicialmente había sido separado y reservado para el frupo experimental o la compañía profesional que enviaría la república Argentina. Sin ninguna noticia de la participación de los actores profesionales experimentales de la república del Plata, la sorpresiva participación de un nuevo conjunto sudamericano vino a impedir la discontinuidad de éste de todas maneras interesante Festival de Teatro. |
un simple desfile de cuadros de aficionados-, dos obras de alto rango. Una de Giovanni Bocaccio, escritor y novelista toscano de universal renombre y la otra nada menos que de Moliére (Juan Bautista Poquelín), el genio francés con su nombre y su obra llena las más brillantes páginas de la historia del teatro en Francia. |
por Nicolás Curiel? Para decirlo de una buena vez, ésta que dirige Romeo Costea, del que se ha dicho oficialmente que llevó cursos especiales de teatro en Francia... y en Rumania, es más modesta y se ajusta con mayor respeto a la tradición. No hay en ella nada con el propósito de epatar, o sorprender, a los papanatas. Al contrario, su presentación es modesta y también sus movimientos en escena, su manera de actuar -fondo y forma- es más simple y sencilla. En cambio todos saben hablar, es decir, que no sólo entienden lo que recitan, sino que lo entonan, lo matizan, lo maduran. En el grupo viene una voz dulcísima y acariciadora, rica en reflexiones de amor y de ternura, la de la señorita Aura Rivas -de bella y juvenil presencia por demás- que interpretó la Beatriz del picaresco cuento de Bocaccio. Oírla es una dicha para los sentidos. Buena actriz, con mucha experiencia a lo que se ve, es Celeste Rosell, a quien podemos juzgar con mayor conocimiento de causa, porque actuó con igual desenvoltura y eficacia en el cuento, del toscano y en la farsa del francés. Excelente actor, con personalidad propia, simpatía personal y excelente dicción es Omar Gonzalo, que si estuvo muy gracioso en el Sganarelle de la pieza de Molière, se impuso desde el primer instante en el díficil y cabrilleante prólogo del cuento de Bocaccio-Casona. El resto de los actores, incluyendo a las actrices, por su puesto, se ve que aún está en las primeras letras del teatro. Pero ninguno desentona y todos cumplen. Sus nombres son: Mayra Chardiet, María Jesús Pérez, Eduardo Frank, Pedro Marthan, Felipe Rivas, Octavio Mitre, Gil Vargas y Roberto Hernández. La escenografía y el vestuario de Guillermo Zavaleta y León Gischia, respectivamente, pobre y sin mayores alardes, sencilla pero funcional. |