Resaltar búsqueda

El Teatro Universitario de Venezuela en el primer Festival Panamericano de Teatro en México*

Armando de Maria y Campos

    El teatro de la Universidad Central de Venezuela -que participa en el Primer Festival Panamericano, de teatro con tres piezas distintas-, acaba de nacer. Fue fundado en 1942 como una dependencia de la dirección de Cultura, y su escuela de teatro se creo, apenas, este año. En consecuencia, sus entusiastas componentes comienzan a andar por los escenarios y casi no saben hablar para hacerce entender con interés y emoción de los públicos a quienes se dirigen. Pero el teatro en Caracas tiene un estimable abolengo. Recoge la historia de las representaciones en Caracas, ahora capital de Venezuela, el historiador Juan José Churrión, en su raro y sabroso libro titulado El teatro en Caracas, editado en 1924.
    Claro que no es oportuno traer a esta crónica de mera información y comentario los antecedentes del teatro en el suelo. Recuerdo una curiosa anecdota: señor Cura ¿porqué no echa usted las campanas a vuelo con mi presencia?, -preguntaba un ovispo algo cerrado de mollera, al párroco de un pueblo de la diósesis-. Y entre las mil excusas que el cura farfulló en su disculpa se le olvido la principal: que no había campanas en el pueblo... así ocurre con el teatro en Venezuela.
    Como viene ocurriendo casi en todos los países de América, cada generación, o simplemente cada grupo, que descubre el teatro -como quien descubre el sexo-, cree que antes de él era el caos. De la nada sacan las nuevas generaciones teatrales un teatro que creen recién nacido. Y se dan a inventar cosas que se caen de viejas. La mayoría tienen una disculpa: son estudiantes, y nada más que estudiantes.
    El Teatro Universitario de Venezuela hizo su primera salida en el Primer Festival Panamericano de Teatro en desarrollo, dándonos a conocer la pieza en un acto largo, largo, dividido, alumbrado u obscurecido en múltiples escenas, del autor local Arturo Uslar Pietri, novelista, cuentista, ensayista y académico

 

de la lengua castellanovenezolana, nacido en Caracas en 1906 y secretario de la delegación de su país ante la sociedad de las naciones (1930-33); director del Instituto de Inmigración y Colonización, ministro de Educación Nacional (1939-41); secretario de la presidencia de la República con el presidente Medina Angarita (1941); ministro de Hacienda en 1943, ministro del Interior (1945). En Venezuela se estima que su obra literaria lo coloca en primera línea entre los cultivadores de la novela de Hispanoamérica. su mejor novela parece ser Las lanzas coloradas (1930), con el tema de las luchas por la independencia de su país. Desconozco su obra dramática. El día de Antero Albán, con la que se presentó el Teatro Universitario de Venezuela, no pasa de ser un esquema para una obra dramática, sobre el canevá de un melodrama de sabor añejo. El día de Antero Albán, es un mal día. Este Antero Albán, aficionado al juego, le pega a un primer premio de una loteria, y se hace de un millón de bolívares, Precisamente cuando, sin oficio ni beneficio, recibe desaires al solicitar empleo. Con ese millonsejo, que ni merece ni sabe administrar, venga agravios, se casa con la chica que quiere -para luego abandonarla-; se da la gran vida, y se queda sin un bolívar y, naturalmente, vuelve la miseria, a los juegos de azar. ¿Es este el drama de la Venezuela contemporanea? Como Antero Albán, Venezuela disfruta de su día de gracias al petroleo, que le pagan bien las compañías norteamericanas. ¿Estará despilfarrando esta fortuna que es una verdadera loteria? ¿Se repetirá con Venezuela el caso de Antero Albán? como pieza de teatro esta frustrada. Trata el ilustre venezolano de imitar a Thornton Wilder, que de novelista paso a dramaturgo famoso (Un pueblo, La piel de nuestros dientes, etcétera). Pero Wilder dijo que no es "un creador de nuevas formas sino un renovador de antiguos valores". "Mi defensa es -ha dicho-,

la clásica anecdota del ratero que dijo: pero señor juez, yo solo tomo prestado de las mejores tiendas, y no lo hechan de menos"... Don Arturo Uslar Pietri es un Thornton Wilder traducido al venezolano, por lo menos con su pieza El día de Antero Albán.
    El director de Teatro Universitario de Venezuela, Nicolás Curiel, a quien suponemos joven e inquieto es, tmbién un apasionado de las formas externas del teatro de Wilder. Guthri analiza el estilo dramático de Wilder, que al parecer inspira los primeros pasos de Curiel, de esta manera: "Al público no se le pide que trate de olvidar que está en el teatro. El autor usa el mecanismo escénico, no para crear una ilusión, sino como constante advertencia de que el teatro es un símbolo de la vida. Los carácteres no son simplemente ellos mismos, sino que representan a la humanidad. No se trata de pretender que los hechos realmente esten sucediendo, o que el público sea algo más que un grupo de personas que se han reunido, no pasivamente para aceptar una ilusión, sino activamente para tomar parte en un juego de artificios". Como director de la pieza de Uslar Pietri presenta también un esquema de representación. "Sobre la escena, nada de supérfluo -son palabras suyas-, solo lo estrictamente necesario al actor: el tablado por donde camina, los trajes con que viste, el banco en que se sienta", y nada más. No les da movimiento a sus actores, en toda su ambición se limita a alumbrar áreas, a iluminar actores; estos actúan fríos con sus parlamentos memorizados, recitados en voz alta, sin el menor matiz...
    Es prematuro, sin embargo, anticipar juicios. Esperemos sus dos eminentes salidas por los campos mexicanos de Talía.

*La crónica no fue publicada en esta fecha. Sin embargo, respetamos el registro hecho por la recopiladora, ya que el festival refrido sí se verificó en el mes y año indicados.