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Manuel José Othón como autor teatral

Armando de Maria y Campos

    Continúo la historia de Manuel José Othón como autor de teatro.
    El corresponsal de El Mundo Ilustrado, en San Luis Potosí envió a este importante semanario una crónica, que por ser la única que contiene ricos datos para la historia de Othón como dramaturgo, la incertó enseguida.
    "Un nuevo triunfo para el poeta Othón, que tantos ha recogido, y el número, sin duda de más atractivo en las festividades del Quijote celebradas en San Luis Potosí fue el estreno de la comedia El último cápitulo, que se representó en el gran teatro de la Paz.
    "Florida y galana la clásica prosa en que esta escrita, y hermosa y fácil la trama, su éxito fue de los más justos y merecidos, concurrieron a él la labor de los artistas, señoritas y jóvenes de la primera sociedad potosina, quienes en el desempeño de la obra dieron una prueba de sus notables facultades escénicas, arrancando frecuentes y espontáneos aplausos.
    "El inmortal cautivo de Argel, el sin segundo príncipe de los ingenios, escribe el último capítulo de la segunda parte de su Don Quijote, el asenderado y malquerido caballero, cuya vida aventurera había dejado trunca en la celebrada parte primera de su libro.
    "Villana y mal tajada pluma habíase atrevido a continuar la relación de sus triunfos y vicisitudes, así de las agudezas y desventuradas del ladino escudero, y había, por de contado, bastardeándoles y mudado en ellos su pristina y hermosa figura, dando al mundo un nuevo Don Quijote, sin nada de las grandezas y excelcitudes del cervantino, y un sancho ladrón y sandio, sin nada de la astusia y gracia del compañero del hidalgo manchego.
    "Pero ahora la verdadera segunda parte de aquella hermosa historia salida de la misma pluma que la primera narrara, veía la luz muy

 

pronto en la imprenta de Juan de la Cuesta, y a darle fin y remate se prepara el poeta en medio de la miseria, de la envidia y de la saña que acosan y hieren, sin más consuelo que el cariño de su santa y buena esposa doña Catalina y de sus hijas doña Isabel y doña Constanza.
    "Tal es, en conjunto, la trama de la comedia de Othón.
    "En las primeras escenas, de mano maestra pinta el poeta la angustiosa situación de aquella noble familia, en un fácil y hermoso diálogo entre doña Catalina y doña Constanza, que en medio de su miseria y malaventurada, se conforman con los mandatos del señor. Interrumpelas doña Isabel que promete acudir al remedio de sus necesidades".
    Esta es la obra de teatro que Othón escribió con mayor cuidado y con mayor celo lingiiístico. Othón era un purista de la lengua y, además, cervantino. Su cervantismo y disciplina corroboran lo acentado en una de las notas puestas al final de la pieza: "En el curso de esta obra hay frases, oraciones y cláusulas enteras de Cervantes y de Avellaneda, así como descritos de su tiempo a ella referente. El autor no ha creído deber notarlas por medio de comillas o letras cursivas; porque para lo que estan familiarizados con aquellas lecturas, no es necesario; y par los que las conocen, los juzga completamente inútil".
    La acción de El último capítulo ocurre en Madrid, en la casa de Cervantes, calle del Duque de Alba, en enero de 1615 e intervienen en ella los siguientes personajes, detrás de los cuales colocamos los nombres de los intérpretes potosinos: Miguel de Cervantes Saavedra, David Alberto Cossio; Fray Luis de Aliaga, Santiago González; Gutierre de Cetina, José Pero Gordo; el licenciado Pedro Pérez Palacios, Manuel J. Sosa; Maese Nicolás, José Antonio

Lámbarri; doña Catalina de Salazar y Palacios, señorita Guadalupe Sosa; doña Isabel Saavedra, señorita María Helguera; doña Constansa de Ovando, señorita Mercedes Sosa.
    Tal vez, si entiendo el episodio en carne propia, porque Othón nunca volvió en la opulencia, en la referida obra expone cómo y en que circunstancias de penuria. Cervantes escribió el último capítulo de Don Quijote de la Mancha. Dice así:
   CERVANTES.-(Levantándose del asiento, entono solmne, grave y doloroso, y como el actor crea que debe de decirse), ¡Ha muerto don Quijote!... (En el semblante de las tres mujeres píntase el dolor y se miran sin hablarse. Pausa breve)...
   LAS TRES.-Ha muerto!...
   ISABEL.-¿Por qué ha muerto, padre mío?.
   CERVANTES.-(Con profunda intención y dolorosa ironía). Porque recobró la razón. ¡Volvió a la vida!.
   ISABEL.-Más ¿por qué le habéis tornado cuerdo?.
   CERVANTES.-(Con una voz grave, preñada de lágrimas). Porque había perdido la esperanza.
   CATALINA.-¡Y tú le lloras, porque tu le engendraste y le concebiste en tu corazón y en tu cerebro?.
   CERVANTES.-Sí, carne de mi carne, y sangre de mi sangre.
   ISABEL.-¡Y nosotros lloramos porque en su alma, pusiste tu alma toda!. (Brevísima pausa).
   CONSTANZA.-Las animas. (Por los dobles de campanas).
   CATALINA.-Don Quijote ha muerto... Roguemos a Dios! (Se arrodillan las tres: A la derecha de Cervantes, que permanece en pie doña Isabel y doña Constansa; doña Catalina a la izquierda toma la mano manca de su marido, y la besa y se cubre el rostro con ella. Cervantes alza al cielo la derecha y la baja poco a poco. El telón cae lentamente cubriéndose el cuadro).