Vive como quieras y Los hijos sobrenaturales Armando de Maria y Campos |
Ahora se anuncia una racha de piezas francamente cómicas, con lo que saldrá ganando el público que busca en el teatro simples expansiones o que sólo acude con el sano propósito de divertirse. El cronista se limita a registrar el síntoma y a comentar lo sucedido. A La vida con papá, en el teatro de Los Insurgentes, siguió una adaptación a nuestro medio de la comedia Juego de niños, de Ruiz Iriarte, esta última, dislocada hasta quedar convertida en farsa. La tercera obra de este tipo es la de Kaufman y Hart, titulada en inglés You cant' take it with you, que fue dada a conocer en Nueva York en diciembre de 1936. Y la cuarta la que con el título de Los hijos sobrenaturales, y con más de medio siglo de antigüedad, repuso la empresa del teatro 5 de Diciembre, con el título ilógico de Los hijos sobrenaturales, dicen que porque así lo exigió la pudibundez de la oficina de Espectáculos del gobierno del Distrito Federal. (¿Tendremos que admitir que existe una censura oficial en materia de espectáculos y que alcanza a los títulos de las piezas que se representan en nuestros teatros?). |
efectos y trucos durante la representación que culmina en fuegos artificiales realizados por Ballano Bueno, entre bambalinas, y que son del mayor efecto y nos recuerdan mucho la tramoya que se usaba hace un siglo. |
con indiscutible éxito de alegría en todos los teatros de Europa. Los hijos artificiales es la fuente en la que bebieron inspiración los más famosos autores cómicos españoles creadores del astracán, como Muñoz Seca, García Alvarez o Pérez Fernández. Todavía sigue siendo modelo de pieza de enredo y desenredo cómico, absurdo y lógico a la vez. Se le ha querido ahora dar un aire vodevilesco que no tiene. Es, simplemente, una gran comedia de enredo, que precisa de actores profesionales para una limpia interpretación. Afortunadamente todos los que intervienen en esta comedia, adaptada al medio mexicano por Pablo Prida, son actores de oficio y experiencia y por eso la sacan, es decir la dicen y la mueven con mucho profesionalismo que es la piedra de toque todo buen teatro. Resultan tan evidentmente cómicas las situaciones en que se ven envueltos los personajes de Los hijos artificiales, que casi no es necesario que posean vis cómica. Mejor, por supuesto, si tienen el privilegio de poseerla, como Emilio Brillas al que encuentro insuperable; como Ortiz de Pinedo, como Leopoldo Ortín, como Manolita Saval. Aurora Campuzano está sobreactuada y tal vez desentona en naturalidad, pero cumple como actriz de oficio. Y completan con armonía el conjunto de esta interpretación alegra. Alicia Rodríguez, Lupe Pallas, Carlos Agosti y Conchita Gentil Arcos. La escenografía de Javier Torres Torija reproduce con fidelidad una casa provinciana de la región de Irapuato. |