Presentación de Tore Segelcke en el teatro de las Bellas Artes Armando de Maria y Campos |
De paso por México, tal vez de regreso de alguna gira por los Estados Unidos del Norte, la actriz noruega Tore Segelcke se ha presentado al público de México, bajo los auspicios del Instituto Nacional de Bellas Artes y de la Embajada de Noruega en nuestro país, ocupando, ella sola, el amplio y profundo escenario de nuestro máximo coliseo y llenándolo en lo absoluto, digámoslo de una vez, para que el lector sepa a qué atenerse sobre lo que encontrará líneas adelante. |
ciudades de importancia a Londres, porque si la señora Segelcke no ha trabajado en Londres y para los ingleses que hablan su inglés, dónde si no, pudo haberlo aprendiendo a la perfección. La nota citada agrega otros datos que confirman la alta categoría de esta actriz nórdica y nos enseñan cómo aquellos países premian y estimulan a sus actrices condecorándolas. La señora Segelcke es caballero de primera clase de la orden de San Olav, comandante de la orden Halcón de Islandia y posee las medallas Real Noruega al mérito, Real Sueca al mérito y Pro Finlandia de la orden del León de Finlandia, todas de oro. |
Gaborg; toda ternura si refiere un cuento de Andersen, y qué mujer tan humana, tan sufrida, tan resignada -mujer de fines del siglo XIX- en la Nora ibseniana. No poseo gran experiencia en otras Noras, pero creo firmemente en que la de esta comediante excepcional es una de las mejores que se hallan creado en el teatro universal. Pues bien; en cosa de minutos se transforma en la madre Ase del Peer Gynt, de Isben, ese drama tan rico e intenciones pero con un predominio fascinante de lo lírico sobre lo lógico, y, convertida en una auténtica anciana, muere materialmente ante el público con tan singular sencillez que provoca humedad en los ojos y estremecimiento de ahogo en las gargantas. No satisfecha con estrujar nuestra emoción y llevarnos de asombro en asombro, interpreta enseguida la escena del sueño de Macbeth, y por la espina dorsal del público entero se desliza el dedo helado del calosfrío. Con excepción de la campesina de Haugtussa, de Arne Evensen Garborg, que la interpretó en lengua noruega -qué dulce se escuchaba brotando de su garganta de cristal- todos los demás personajes los dijo en inglés, incluso los fragmentos de Bjornson y de Ibsen. Aún para los que no dominamos un inglés tan inglés en que se produce la Segelcke, ni menos el noruego un fragmento de la Medea, de Jean Anouilh, aquella en que sentada cerca de los muros de Corinto, con su anciana nodriza, espera a Jason, ya convencida de su infidelidad. Escenario apropiado y todos los personajes, aunque ausentes de la escena, presentes para todos por el mágico talento de esta trágica escepcional, cuya visita a México es ya una efemérides inolvidable. |