Respuesta a Wilberto Canton, presidente de los críticos de teatro y autor de Pecado Original Armando de Maria y Campos |
Precediendo a la primera representación de la pieza Malintzin, del escritor mexicano Jesús Sotelo Inclán, hizo uso de la palabra por voluntad de la Asociación Nacional de Actores, el joven licenciado don Wilberto Cantón, autor de teatro, empresario, director a veces, y presidente de la Agrupación de Críticos de Teatro de México. Los anuncios oficiales, prevenían que haría uso de la palabra con este último carácter. De su maduro y bien pensado discurso quiero destacar la alusión que hizo a sus actividades como autor de teatro, al asegurar de que "el dramaturgo puede, sin servilismos ni contrapisas de ningún género, reunir a los espectadores en torno a la hoguera de su obra para hacerlo sentir su luz y su calor, rescatar en ellos la ternura sepultada por el paso de la vida que no siempre es justa, ni bella, ni buena, como el teatro". Magnífico párrafo, que resuma literatura. El señor Cantón es un excelente literato.
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un criterio inconforme con los procedimientos empleados por el señor Cantón como autor de teatro en su obra Pecado mortal. Por supuesto, no tuve presente el éxito que la pieza del señor Cantón pudiera alcanzar comercialmente. Ahora sabemos que lo que importa al señor Cantón, como autor, es que el público acuda al teatro atraído con trampa y cartón y que, si sale [Oración faltante en el original N. del E.] la, porque ha cumplido con su deber, no importa que la opinión del "crítico abrumado de erudición" o la del escritor que se forma en la soledad de su gabinete, y al que debe suponérsele, por lo menos, solidez de criterio y buen gusto, lo fulminen con sus invectivas. Sólo que esto lo ha afirmado como crítico y lo que es más, como presidente de una agrupación de críticos que, aunque es una verdadera entelequia, no falta quiénes la tomen en serio anualmente, a la hora de la repartición de favores. Por eso salgo al paso de quienes ejercemos la función crítica sin participar en otras actividades que por su función misma se contradicen con la del crítico. |
desempeño de esta función, sino a quienes vienen detrás de él como autor de éxito fácil o cursi, recordándoles un pasaje de Eckermann, arrancando de las Conversaciones con Goethe: "Desde la tragedia hasta la farsa, todos los géneros me parecían bien; pero para que una obra hallara gracia ante mí, tenía que haber algo en ella. Tenía que ser elevada y sólida, alegre y graciosa y, en todo caso, sana. Lo enfermizo, flojo, llorón y sensiblero, así como lo inestable, cruel y contrario a las buenas costumbres, estaba definitivamente excluido. Temía pervertir con ello al público y a los actores". |