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Inauguración de la temporada de teatro social de la CTM y estreno de Talleres de costura

Armando de Maria y Campos

    El viernes 22 se inaguró en el teatro Felipe Carrillo Puerto, de la confederación de Trabajadores de México la primera temporada de Teatro Social organizada por su consejo Nacional de Educación, consecuencia inmediata del concurso para obras de este cáracter convocado por dicha central obrera a mediados del presente año, en el que resultaron premiadas tres piezas con temas de acuerdo con el impuesto en las bases respectivas. Con la obra que obtuvo el primer premio -tres mil pesos, representación de la misma durante una temporada especial y edición popular por la CTM- Talleres de costura, se ha iniciado una interesante etapa de teatro dirigido exclusivamente a las clases trabajadoras.
    La pieza premiada, de la que es autora la señora Margos de Villanueva, es una comedia melodramática en tres actos, que recoge uno de los más apasionantes problemas del trabajoa domicilio en México. Nadie desconoce la existencia de los talleres de costura privados, generalmente bajo el control de extranjeros que burlan nuestra legislación laboral y se aprovechan de la pobreza y la ignorancia en que aún viven cientos de mujeres mexicanas. Margos de Villanueva sitúa la acción principal en un taller de costura que sería fácil de localizar en alguna de las calles de la avenida República Argentina de esta ciudad capital. En él trabaja una joven costurera que se fuga de su vida miserable  -marido ausente, hijo enfermo, madre paralítica- soñando, y tanto, que llega a tener un sueño en el que aparece un patrón bondadoso que le da dinero sin interés alguno. Usando el viejo y eficaz recurso de la confusión, la autora conduce los sueños de la protagonista hasta una realidad convencional cómica y dramática a la vez. La joven e inocente costurera es separada del taller por creérsele una peligrosa agitadora, organizadora de sindicatos, y el patrón le regala varios miles de pesos. Mientras tanto, en su míseria vivienda el niño muere por falta de atenciones y la madre sufre, cuando ella llega cargada de regalos y rica.A poco, el patrón

 

irrumpe tratando de rescatar su dinero, porque ya se ha aclarado la confusión. Las compañeras le niegan todo derecho al dueño del taller y... la comedia continúa empujada por un poderoso aire de melodrama. El marido de Isabel -la protagonista- vuelve y parece que todo va a concluir con la reunión feliz de una pareja, cuando las compañeras le hacen ver a Isabel con hechos drámaticos que es preciso que continúe su misión de organizar sindicalmente los talleres de costura. Finalmente, un oportuno retorno del marido cuando la heroína de estos hechos -por cierto algunos inspirados en la realidad- ha sido designada secretaria general del Sindicato de Costureras y se encuentra en plena actividad organizadora, lleva a todos a un termino feliz.
    Como miembro del jurado que discernio los premios, mi juicio no puede ser diverso al del crítico. Me pareció buena la comedia de Margos de Villanueva, aun con sus evidentes convencionalismos; la premié con mi voto porque encierra el mensaje o lección objetiva que la CTM desea para su teatro social, especialmente dirigido a las clases trabajadoras. Su construcción, dentro de cierto artificio necesario, no deja de ser lógica; el lenguaje que hablan sus personajes es fiel al de la clase que retrata, y muchos de sus personajes están tratados con fidelidad. Todo esto es bastante para que Talleres de costura se hiciera merecedora a un premio en métalico y su representación en temporada dedicada a la clase obrera mexicana.
    Con esta obra hizo su debut formal como directora de teatro la actriz Beatriz San Martín, que es directora de actividades teatrales de la CTM. Su labor se inició con la adaptación del auditorio de la CTM en un teatro mejor dotado que la mayoría de nuestras "salas de bolsillo". El teatro de la CTM cuenta ya con un magnífico equipo de iluminación, inclusive dos reóstatos, tan necesarios para formar el clima mágico que debe prevalecer en los escenarios. El número reparto de Talleres de costura fue integrado

por ella con elementos que por primera vez, y salvo alguna excepción, pisan un escenario, no importa que algunos procedan del Instituto Cinematográfico de la ANDA. Es aventurado, en un comentario sobre actuación no  profesional, hacer vaticinios. Sin embargo, el cronista no puede ignorar las posibilidades de quienes tienen un ancho porvenir en la carrera teatral. En primer lugar está la señorita Evelyn Solares, protagonista de la pieza, bella figura de veinte años y un interesante temperamento dramático. Alcanzo su primer triunfo y fue largamente aplaudida. También revelan aptitudes poco comunes las señoritas Melva Luna, Marina Marín, Graciela y Lilia Ortega y Elena Acosta. Del conjunto masculino destaca la labor del señor Sancho, quien creó un magnifíco tipo de patrón inhumanbo e intransigente, así como la de Antonio de Alvarado, José Luis López, Jorge Ponce e Isaí Ulloa, en sus episódicas intervenciones.
    La directora Beatriz San Martín sabe mover con indiscutible pericia a sus personajes y logró un magnifíco cuadro de costumbres costureriles en el primer acto, y en los dos siguientes, de corte melodramático, tuvo el buen gusto de conducir acción y personajes dentro de un clima realista a veces, amargo o frívolo en otras, y muy fiel a los planos costumbristas en que se mueve esa clase de trabajadoras; y con el mejor acierto supo emplear los recursos de iluminación con que ya cuenta el Teatro Carrillo Puerto. El maestro Antonio López Mancera es el autor de la escenografía  -cuatro escenarios distintos- más sencilla y emotiva, más mexicana, que le conozco, al servicio exclusivo de la acción.
    Ya tiene México un teatro social, un teatro con temas obreros y para los obreros o lo que es lo mismo, el obrero ya tiene una luz para su inteligencia: el teatro.