Presentación de Margarita Xirgu, en el nuevo teatro del Bosque, con Bodas de sangre Armando de Maria y Campos |
Hace más de veinticinco años que en alas de la fama vuelan unidos los nombres de Margarita Xirgu, notable actriz española nacida catalana, y de Federico García Lorca, nacido y muerto en Granada. Cuando por primera vez se unieron los nombres de estos dos grandes artistas iberos, Margarita Xirgu ya era una actriz madura de los teatros de Madrid, y García Lorca, un joven que apenas salía de una victoriosa adolescencia para entrar, ungido por los dioses de la Poesía, en el fascinante mundo de los comediantes. Pocos años convivieron realmente la Xirgu y García Lorca. Esta vagabundeaba por América cuando a García Lorca lo hicieron héroe de la fuerza las malas pasiones desatadas en Granada, recién encendida España por la guerra civil. |
en temporada semioficial en la que también dió a conocer de este autor la deliciosa zarzuela sin música Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores -todavía muy quinteriana, pero desde luego más poética que el teatro de aquellos autores sevillanos-, y Yerma, drama de la maternidad frustada, como el que cubrió la función inaugural, mal aconsejada seguramente, porque, aunque ahora no se quiera recordar, enfrió al público que no estaba todavía con la república española mártir, sencillamente aun no se registra la insubordinación de generales que encabezó Francisco Franco. Después la temporada se levantó, cómo no, pero también es justo recordar que no fue precisamente por o con las obras poéticas del lírico granadino, sino con otras clásicas españolas y algunas del repertorio mundial. |
España. Un clima cargado de electricidad... teatral, casi de histerismo, imperó durante la función inaugural. Asistió de Primera Dama acompañada por la señora doña Beatriz Velasco de Alemán y de secretarios de Estado y escolta por el secretario de Educación Pública, a quien seguía como la sombra al cuerpo el director del INBA; la presencia igualmente interesante, en primera fila, del presidente del gobierno español en el exilo, de la colonia catalana residente en México, sin distinción de bandos políticos, de cuando vale, brilla e influye en México del mundo español republicano, y de distinguidos personajes mexicanos, todo, todo, daba le evidencia de un acontecimiento excepcional. Doña Margarita fue saludada por una ovación imponente y vivas de diversos sectores. Luego se inició la representación, lenta, revelándosenos una actriz monocorde y a la que ha dañado el receso, directora sin valor y sin audacia, a la que, sin embargo, se le aplaudió también con calor al final de la velada. A su lado lucieron los buenos comediantes que ya son Ofelia Guilmain e Ignacio López Tarso, los veteranos Aurora Cortés y Enrique Díaz Indiano, el prometedor galán Luis Lomelí y pugnaron por hacerse visibles actores más modestos, a quienes todavía secundaron aventajados o bien escogidos alumnos de la Escuela Dramática del INBA. En resumen, una velada notable que ya constituye efimérides. La escenografía de Antonio López Mancera muy propia y muy digna. El teatro del Bosque es cómodo, amplio, pero creo que impropio para espectáculos de comedia. No deja de ser una aventura audaz haberlo construído en el corazón del Bosque de Chapultepec. |