Gestación y estreno del drama La venganza de la gleba, de Federico Gamboa* Armando de Maria y Campos |
Federico Gamboa anota en su Diario con fecha 22 de mayo de 1904, esta efemérides intelectual importante para interpretar su trayectoria de autro culto, académico, gubernamental y diplomático que se interesa por los problemas del pueblo de su patria, al que por su cuna y actividades es de suponer que conocía bien poco: |
mexicanos. Gamboa desempeñaba por estas fechas el cargo de primer secretario de la representación diplomáticas de México en los Estados Unidos. Pero se cartearía con Pancho y con Virginia. Lo cierto es que tenía por seguro que la pareja empresaria le estrenaría, y pronto su drama. Está atento al curso de la temporada que se celebra en el teatro Renacimiento, de la ciudad de México, propiedad de Virginia y de Pancho. "Según diarios de México -anota en su Diario el 5 de julio de mismo año 1904-, salió verdad mi temor; la temporada teatral de Pancho Cardona, allá, en el teatro del Renacimiento, se clausurará el próximo día 15. ¡Quié sabe cuánto tiempo irá a dormir mi drama concluído, y copiado, en un cajón de mi mesa!...". Y con zozobra que aumenta la distancia escribe el 11 del mismo mes: "Problema: ¿Cómo, cuando y dónde se representará La venganza de la gleba?... Los diarios de México impónenme de que Pancho Cardona, con lo más granado de su compañía y todo su riquísimo decorado. Se va a España, a Madrid, asociado a Emilio Thuillier, a trabajar en el teatro de La Princesa; que luego, hará una gira teatral por Zaragoza, Barcelona, etcétera, y por remate, se lanzarán, justas siempre las dos compañías, hasta Buenos Aires. ¿Si La venganza de la gleba pudiese ser representada por primera vez en teatro madrileño?..."
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lectura, en casa de nuestros grandes actores, de dos obras de teatro de autores mexicanos. En ella encontramos finos aspectos de la intimidad que la Fábregas y Cardona mantenía con escritores destacados o noveles: "Lecturas, esta noche, en la casa de Francisco Cardona, de la Monna vanna, del pensador flamenco Maeterlink, traducida en prosa rimada por Balbino Dávalos, y de La Guadalupe, de Marcelino Dávalos. estos dos Dávalos, no son parientes entre si. De Balbino, ni qué hablar, pues es harto conocido como humanista y como literario activo y principal, ya lo he mencionado en los tomos anteriores de mi Diario, y he de mencionarlo más en el presente y en lo sucesivos. Marcelino, es un escritor provinciano, de Guadalajara, que se ha consagrado al teatro, descuidando su profesión de abogado. Por culpa de su juventud -no aparenta más de 25 años- sus piezas teatrales no poseen toda la fuerza ni toda la precisión que fuera de desear; pero seguramente que en su individuo, que tira al gordo hay manera para un buen autor dramático. Además de ser joven, es trigueño de muy modesta estadura ancho de cara y de incipiente bozo, dulzón el mirar y todo él tímido en palabras, entonaciones, ademane, juicios y respuestas. Entiendo que se halla en México con licencia; que conoció a Pancho Cardona y a Virginia Fábregas, en una de tantas correrías de esta pareja de mi particular afecto, y que ahora vienen, amparado a su sombra, para que le representen en su teatro La Guadalupe, que vamos a escucharle, y otras obras que trae en cartera. La lectura íntima; Pancho Cardona, encamado porque está enfermo; sentada a los pies de la cama Virginia Fábregas y mi sobrino José Joaquín Gamboa; en derredor de una mesilla redonda. Balbino, Marcelino y yo. Arrulando por las lecturas, Pancho se nos duerme". |