El 24 de abril de 1895 apareció en los principales diarios de la Ciudad de México una gacetilla anunciando una temporada dramática italiana para el Gran Teatro Nacional. Uno o dos días después se hizo circular, impreso con tintas azul y roja, un prospecto adornado con el retrato del primer actor y director de la Compañía. Del ejemplar que poseo tomo los siguientes datos; "Gran Teatro Nacional. Empresa Maggi. Compañía dramática italiana. Temporada de 1895. Cav. Andrea Maggi. -Es actualmente el actor italiano más querido del público, el artista de la juventud, el profeta del arte del porvenir, o mejor dicho el eslabón que une un pasado que termina con los primeros rayos de un arte naciente; esto mismo hace que sea el intérprete más variado, pues pasa con admirable facilidad de los celos de Otello a las profundas meditaciones de Hamlet, de las dulces y enamoradas frases de Romero o la espantosa verdad de los Espectros, de Ibsen, y de Los deshonestos de Rovetta, dramas que marcan el progreso y el arte de estos últimos tiempos".
Esta es la primera vez que aparece en México el nombre de Henrik Ibsen. El pospecto comentaba como Maggi, catorce años antes -estamos en 1895-, disfrutaba de un excelente nombre como primer actor en la famosa Compañía italiana del célebre Belloti Bon, en la cual había aprendido el arte de dar a cada personaje una fisonomía apropiada y exacta, lo que le permitía que desapareciera la personalidad del actor para transformarse en la completa encarnación del personaje que representaba.
El drama Espectros (Gengangere) había sido estrenado en 1881, en Berlín, antes que en la patria del autor, y prohibido inmediatamente. Con motivo de esta suspensión, el duque de Sajonia-Meiningen la hizo representar por una compañía de actores escogidos, cuidando él mismo de la postura escénica e hizo sentar a su lado en su palco al poeta la noche del estreno.
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En los países escandinavos suscitó esta obra protestas unánimes. Todos los teatros se negaron a representarla. Los liberales a quienes Ibsen había fustigado antes duramente, fueron pródigos en censuras al autor. Según ellos, había que ser implacable con un hombre que se atrevía a atacar al matrimonio, base del hogar. Ibsen no halló para representar Espectros otro director que un sueco, cuya compañía realizaba en aquella época una jira por Escandinavia, siendo éste quien reveló a los noruegos la famosa obra de Ibsen, aunque traducida a su lengua, el sueco. Durante más de quince años los habitantes de Cristianía se privaron de verla interpretada por actores noruegos en tanto que París la aplaudía interpretada por actores franceses, y también se representaba en Berlín, Munich y Viena. Más o menos por esa época se representó en México por primera vez una pieza de Ibsen. Y fue, precisamente, Espectros.
Las representaciones de Espectros había suscitado en Europa histerismos colectivos. Directores y actores rehusaban la pieza. las librerías no querían vender el libro. Hasta algunos gobiernos intervinieron para impedir que se contaminara el aire burgués de sus ciudadanos con las miasmas (sic) de tanta obscenidad artística. Asegura el biógrafo de Ibsen, Anderson Imbert, que fue por las vías del escándalo como Ibsen se impuso en América, y también la opinión materialista de aquel tiempo enjuició a Ibsen como un panfletario especializado en temas desagradables. Ibsen muestra severamente en Espectros como el matrimonio, cuando es una máscara social de vínculos falsos, sacrifica vidas y honras. Espectros es -como se sabe- casi un cuarto de Casa de muñecas, Elena Alvin, la protagonista, es la Nora que no se atrevió a abandonar su casa, su casa de muñecas.
Andrea Maggi no representó Los aparecidos -o Espectros- durante su primer abono, que se inició el 4 de mayo de 1895 y |
terminó el 13 de junio del mismo año. Incidentalmente conviene recordar que durante este primer abono, Maggi representó, entre otras importantes obras de su repertorio, Otelo, Hamlet y el Rey Lear, de Shakespeare; Magda, de Sudermann y El poder de las tinieblas, de Tolstoi. Entre las obras de su repertorio figuraba, en cuarto lugar, Los aparecidos, drama social de Ibsen. También estaban listadas las siguientes famosas obras de prueba todas para un gran actor: Romeo y Julieta, de Shakespeare; Los deshonrados, de Rovetta y, además, La dama de las camelias, de Dumás hijo y Fedora, de Sardou.
Los precios para las funciones de abono fueron los siguientes: palcos con seis asientos por veinticuatro funciones, ciento veinte pesos; luneta, veinticuatro pesos; nueve pesos entradas a palco eventual y seis pesos en galería. Para los espectadores no abonados la función costaba dos pesos en luneta y cincuenta centavos en galería.
El elenco de la compañía de Andrea Maggi fue excelente, a juzgar por los datos que de quienes lo integraron trae el prospecto. Todos muy conocidos en Italia, fueron los siguientes; actrices, Clara Della Guardia, Emilia Varini, Elide Rossety, Maty Wilson, Gilda Cruicchi, Amalia Medinger, Olga Varini, Gina Cavicchioli, Mariana del Conte, Ida Gianoglio. Actores: Ernesto Della Guardia, Ferruco Garavaglia, Attilio Fabbri, Giulio Zanfini, Alfredo Gruicchi, Alfredo del Conte, Gino Cantini Ettore Cambdé, Alberto Rignon, Giovanni Tarenzi, Alessio Gobbi, Epamionda Bedei, Alfredo Massini, Luigi Pruneti. -Administrador de la Compañía, Aristodemo Mancini. Secretario, Giovanni Tarenzi. La Compañía de Andrea Maggi, salió de Italia a recorrer la legua americana con sesenta y seis obras de repertorio.
Durante este primer abono Maggi no representó Espectros -Los aparecidos- de Ibsen. |