El anzuelo de Fenisa, Teatro
del Bosque. Autor, Lope de Vega. Dirección, Óscar
Ledesma. Escenografía, Antonio López Mancera. Reparto: Berta Moss, Raúl Quijada, María Eugenia Ríos, Gloria Silva, Rogelio Quiroga, etc...
Para conmemorar el IV Centenario del
nacimiento de Lope de Vega, la Secretaría de Educación, en colaboración con el
INBA y con la Unidad Artística y Cultural del Bosque, presentan El anzuelo de Fenisa,
bajo la dirección de Óscar Ledesma en funciones matutinas dedicadas a los
estudiantes.
Óscar Ledesma, aprovechando al máximo la
excelente escenografía de Antonio López Mancera, dio a la comedia agilidad,
ritmo y plasticidad. A pesar de lo heterogéneo del reparto, en el cual se
encuentran algunos actores profesionales encabezados por la magnífica actriz: Berta Moss, otros principiantes y algunos más que a
pesar de los años que llevan dentro del ambiente teatral nunca han logrado
traspasar la barrera que hay entre ser aprendiz y ser oficial, a pesar de todo,
repito, Óscar Ledesma logró crear un ambiente y dio a las situaciones un sabor
y una frescura dignas de encomio.
Aun cuando Berta Moss no está físicamente “en tipo”, su calidad de actriz le abre las puertas para la
interpretación del papel que ella desee representar. Esta Fenisa,
cuyos ardides son los mismos que los de la Blancaflor de Astucia por astucia, de Bocaccio -pues en la época de Lope no era pecado
tomar un asunto de otro autor y escribirlo de manera que quedara renovado- es
interpretada por Berta Moss con una absoluta maestría
del género, no hay intención que se escape, no hay matiz que no logre.
El episodio de Don Juan de Lara, la joven
que se finge hombre, no existe por cierto en el cuento de Bocaccio y le sirvió a Lope de Vega para hacer que la situación de Fenisa tenga además del escarmiento a sus ardides, un algo de ridícula al hacer que el
único “hombre” del que logra enamorarse sea mujer. Y ya Lope de Vega escribía
en su Arte nuevo de hacer comedias que
“Harán
grave una parte,
otra ridícula.
que aquesta variedad
deleita mucho”,
idea inspirada quizá en su observación de la naturaleza, la cual él confesaba “que
por tal variedad tiene belleza”.
No es posible hacer mención detallada del
resto de los actores, pero sí es preciso hacer notar las actuaciones sobresalientes:
de Raúl Quijada, María Eugenia Ríos -a pesar de que en momentos su dicción era
poco clara- Gloria Silva -que ojalá suba la fuerza de su voz- Rogelio Quiroga,
Alfonso Lizárraga, Helio Castillos y Carlos Vázquez.
La danza que sueña la tortuga. Teatro Arcos Caracol. Autor, Emilio Carballido. Escenografía, Antonio López Mancera. Dirección,
Fernando Wagner. Reparto: Virginia Manzano, Enrique Aguilar, César Castro,
Antonio Corona, etc...
Don Emilio Carballido puede decirse que es el autor de los premios, pues casi todas sus obras han ganado
algún premio. Es de los pocos dramaturgos mexicanos que escriben
constantemente; ha ensayado diversos géneros tales como la comedia, la farsa,
la pieza y fuera del teatro, la novela, el cuento, el libreto operístico, el
argumento para ballet, etc... Su última producción teatral: Él |
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diorama
teatral
por mara reyes
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pequeño día de ira, fue premiada en Cuba hace unos meses.
La
danza que sueña la tortuga, la escribió en 1955 y fue estrenada en el
teatro de la Comedia como Las palabras cruzadas, título menos sugerente que el original. La obra pertenece al género más gustado
por Carballido: la comedia de costumbre. La provincia
de México -Córdoba, lugar de nacimiento del autor- está retratada con todo
verismo. Cualidades innegables como su diálogo que va en crescendo dramático
para ser cortado con una frase chispeante que desciende el tono de la obra al
que corresponde a una comedia. Los personajes bien trazados, todos, aunque haya
dos sobrantes, son verdaderos “tipos” -ya que no es una comedia de caracteres-
de los que se sirve Carballido para realizar su obra.
No puede negarse que Virginia Manzano hizo
desde el estreno de la obra una creación de esta Rocío
que hoy vuelve a brindarnos sin haber perdido ni un ápice de su frescura. Celia
Manzano en cambio siempre está mirando al público y cuidando de no volverse de
perfil, para dar siempre la cara al teatro, con lo cual rompe toda posible
identificación del espectador con los personajes, jamás puede verse entre ella
y los demás actores una interrelación, cosa que resulta por momentos
intolerable.
Antonio Corona muy en papel, si pudiera
quitarse ese acento un poco de norteño que da a su voz, sería para él un gran
adelanto.
Enrique Aguilar -que por cierto no aparece
ni como actor, ni como personaje en el programa, siendo que él y Virginia son
el eje de la comedia- cada día se advierte con mayor madurez escénica, con
mayor seguridad y fuerza. Cuando él aparece, o cuando aparece Virginia Manzano,
la escena sube, la tensión se aprieta. Esta es sólo una prerrogativa de
aquellos que son verdaderamente buenos actores.
Sobresale también César Castro, que cada
día va siendo una promesa más firme que pronto comenzará a cumplirse. Discreta
y en papel Lupe Rivas Cacho, lo mismo que Carmen Cortés.
Despedida de soltera. Teatro Fábregas. Autor: Alfonso Anaya Barredo.
Dirección: Salvador Novo. Escenografía: Antonio López Mancera. Reparto: Georgina
Barragán, Evita Muñoz, María Eugenia Ríos, Judy Ponte, Gloria Silva, Rebeca Iturbide, etc...
Otra reposición ha sido la de esa colección
de chistes que es Despedida de soltera y que es la quinta obra que presenta en su Temporada de Oro del Teatro
Mexicano, el INBA, obra cuyo trasfondo es únicamente el mostrar la agresividad
que existe entre el sexo femenino, velada por una aparente cordialidad.
La dirección, que es lo mejor de la
comedia, resultó ágil, adornada con infinidad de detalles.
De las actrices, Georgina Barragán, está espontánea,
lo mismo que Eva Muñoz (Chachita), María Eugenia Ríos muy bien, lo mismo que
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Judy Ponte. Gloria Silva, sincera. Rebeca Iturbide, inadvertida, y Sara Montes sin
ángel. En cuanto a Magda Donato, ¿no es penoso que después de hacer Las sillas la veamos haciendo
insignificancias tales?
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