Resaltar búsqueda

El autor de La herida luminosa visto por Enrique Borras

Armando de Maria y Campos

    El ilustre actor catalán por nacimiento, pero español por su carrera artística, Enrique Borras, ha escrito y publicado sus memorias -que dictó a su apoderado P. Vila San-Juan- y en ellas hay muy frecuentes alusiones a México y muy conmovedores, por sinceras, opiniones sobre sus contemporáneos. Uno de los retratos mejor trazados por el gran trágico catalán es el autor también catalán José María de Sagarra, cuya obra La herida luminosa, viene representando con éxito nuestro ilustre compatriota Fernando Soler, y no deja de provocar opiniones de lo más encontradas, lo mismo que en España.
     Traigo a esta crónica los nombres de Borrás y de Sagarra porque nada que se refiera a España nos es extraño. Y menos que nada el teatro. Tener arraigo; saber que se viene de algo para saber que se es algo. La historia no comienza con nosotros. Somos la suma de muchos esfuerzos, alegrías y lágrimas de las generaciones que nos predecieron. Por ello poseemos lo que poseemos, ya que sin una continuidad, sin una tradición, sin una herencia de siglos probablemente no hubiéramos salido jamás de la edad de piedra. La tradición no es, como lo piensan muchos, una estéril retrospección, un vivir asidos al pasado muerto, es, por el contrario, lo que nos da fisonomía y carácter, estímulo propio y tarea distintiva.
     Oigamos a Borrás. "Respecto a José María de Sagarra, también puedo hablar mucho. Lo considero gran dramaturgo.Y hoy -desaparecido don Angel Guimerá-, el primer poeta de Cataluña. He estrenado obras suyas magníficas. Una, Marsal Prior, la considero genial. Alrededor de esta obra pasaron algunas cosas, pero yo sigo recitando sus versos en cuanto tengo ocasión, porque la creo estupenda. Sagarra llena toda una época triunfal del teatro

catalán, que estaba francamente decadente. Como amigo me ha demostrado que es un caballero dentro del teatro y fuera de él, cosa muy difícil. Es uno de los pocos autores teatrales que en poco tiempo, relativamente, a logrado llegar a una cima eminente. Lo considero heredero conjunta y artísticamente de Pitarra, Ruisiñol, Iglesias y Ángel Guimerá, porque de todos tiene y a ninguno copia: el dramatismo fuerte de Guimerá, junto a la gracia socarrona de Ruisiñol y la exacta visión de los tipos de catalanes de Pitarra, junto a la dulce melancolía de Iglesias. ¡Cuántas obras le he hecho, y cuanto le he admirado!: L'hostal de la gloria, que estrenó magistralmente aquella gran actriz María Morena y que mereció el premio Ignacio Iglesias; La filla del Carmesí; aquella formidable Fidelitaf, que tradujo al castellano Eduardo Marquina, que ya había también traducido de Sagarra Dijous Sant, Cancó de una nit d'histiu, mi memoria cada vez más corta, constituyen la obra firme y segura de un gran actor teatral, conocedor de todos los efectos escénicos, pero con felices apariciones del alto poeta, que es el eje básico de la literatura de Sarraga. Esta misma Ferida lluminosa, que actualmente se está haciendo cientos de veces en el teatro Romea y en toda Cataluña, y en Valencia, en medio de grandes ovaciones, ha demostrado su maestría, ya cuajada, en el arte de escribir comedias. Conoce perfectamente la psicología del público e incluso los momentos sentimentales por que pasa, según las épocas. De un tiempo acá, desde muy pocos años, el público se preocupa por el sentido religioso de las cosas; y en esa Ferida lluminosa aparece un sacerdote que es un portento de verdad, de virtud y de expresiones de palpitante actualidad..."