Estreno de Horas desesperadas en el teatro de los Insurgentes, por la Cía. de Manolo Fábregas Armando de Maria y Campos |
Don Miguel Sánchez Navarro y Schiller -en el mundo de la farándula el gran actor galán Manolo Fábregas-, se ha lanzado abiertamente como productor de grandes espectáculos de éxito en Nueva York, reproduciéndolos -no es aplicable el término trasplantado- casi fotográficamente, y podría asegurarse que superándolos si tenemos en cuenta las enormes posibilidades técnicas que ofrece a un gran animador el Teatro de los Insurgentes del que actualmente dispone. Estos días ha asombrado al público de México con la soberbia reproducción de la postura escénica de The desperate hours, melodrama en tres actos de Joseph Hayes con el título de Horas desesperadas en traducción de Luis Suárez del Solar. |
en México y se propuso montarla. Encontró su mejor colaborador en Julio Prieto, quien reprodujo la escenografía original, inspirándose en la elocuente fotografía que de esta excepcional postura escénica aparece en la revista Theatre Arts, de abril de 1955. Don Julio Prieto no se limitó a construir para el Insurgentes la escenografía que revela la revista en cuestión, mejorándola, porque como tengo entendido que el teatro Barrymore no posee escenario giratorio, corresponde a Manolo y a Prieto el mérito de la presentación del exterior de la casa de los Hilliard. De cualquier manera la recreación de Fábregas-Prieto es soberbia, una de las mejores que se han puesto en México, pareja a la de Nueva York. La iluminación también es magnífica, y como Manolo posee la experiencia de su conocimiento de la dirección escénica, no es demérito para él asegurar que la siguió fielmente y de acuerdo con la distribución de los diversos escenarios simultáneos que exige la cinematográfica acción, que pasa con la instantaneidad del pensamiento de izquierda a derecha, de arriba a abajo, de dentro a afuera... |
distrae sin tortura la imaginación del público que desde el principio de la pieza imaginan como triunfarán los buenos sobre los malos. |