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La hebra de oro en La quinta temporada de Teatro Universitario

Armando de Maria y Campos

    Ante un público numeroso, compuesto en su mayoría por elementos universitarios y parientes de éstos, y por la crítica teatral en pleno, el director del Teatro Universitario, doctor don Carlos Solórzano, inauguró oficialmente la quinta temporada explicando al público como y porqué había sido premiada la pieza La hebra de oro, del joven autor mexicano Emilio Carballido y, enseguida, le hizo entrega de un cheque por la cantidad de $5,000.00 ofrecida como premio a la pieza que resultara señalada para llevarse a escena.
     El doctor Solórzano dijo, poco más o menos: "La hebra de oro es la obra premiada en el concurso para autores teatrales mexicanos que fué convocado por el Teatro Universitario dependiente de la Dirección de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México en el año de 1955, concurso que fué calificado por un jurado que formaron los señores Salvador Novo, Armando de María y Campos y doctor Francisco Monterde, quienes reconocieron en La hebra de oro la obra de mayores merecimientos entre las dieciocho presentadas al concurso. En esta obra su autor, Emilio Carballido, que ha cultivado con muy buen éxito el teatro de costumbres, abandona temporalmente su postura habitual y trata de penetrar en el mundo del subconsciente que más que con palabras se manifiesta por imágenes sucesivas o sobrepuestas

en el tiempo. Carballido agrega, de esta manera, a su técnica teatral procedimientos escénicos que ya en sus respectivos países utilizaron autores como Strindberg, Cocteau, O'Neill y otros con el nombre propósito de enriquecer así la realidad del teatro mexicano".
     El director del Teatro Universitario expuso, en realidad, en su breve alocución, el modo de pensar sobre esta obra de quienes integramos el jurado  y consideramos que, aparte de las razones expuestas por Solórzano, La hebra de oro por su tema ambicioso y la valentía de su desarrollo escénico, merecía incorporarse a un repertorio universitario mejor que otras piezas presentadas a concurso con argumentos más propios de un teatro comercial y para públicos que entienden la representación teatral como mero divertimiento.
     Quienes conozcan la obra anterior del joven y afortunado autor Carballido encontrarán La hebra de oro presuntuosa a veces, también confusa, y desde luego, poco propia para ayudar a una buena digestión. Yo la estimo como un valioso avance en el desarrollo de nuestro teatro, y creo que la práctica durante sus representaciones moverá al autor a aclarar algunos que a primera vista o representación resultan turbios o fatigosos.
    La interpretación, confiada a un grupo de actores no del todo profesionales, pareció al público apenas discreta.

   Posiblemente si estuviera a cargo de elementos con mayor experiencia escénica habrá alcanzado mayor altura. El público debe tener en cuenta cómo funciona económicamente este organismo teatral dependiente de una dirección universitaria, y como resultaría suicida llamar a actores mejor cotizados en el mercado teatral para interpretar una obra que se premia y se representa con propósitos de difusión cultural. La joven y estudiosa actriz Pilar Souza que se encargó de la protagonista (Leonor Luna), cargó con el peso de la interpretación y salió airosa de tan dificil cometido. El galán Carlos Fernández, que inicia brillantemente su carrera , tuvo momentos muy felices en la dificil y concienzuda representación confiada a su entusiasta juventud, Lupe Garnica y Rocío Sagahón, con Guillermo Sandria, se mostraron empeñosos, y la bella bailarina Josefina Lavalle confirmó en sus intervenciones coreográficas y mímicas que es una de nuestras más valiosas realidades en el maduro desarrollo de la danza mexicana. La obra fue dirigida por doña Luisa Rooner con la experiencia que le da su larga actuación en los medios teatrales, y la escenografía estuvo a cargo de Julio Prieto, quien se ajustó en todo a las acotaciones del autor, resolviendo con acierto las imágenes sucesivas o sobrepuestas en el tiempo que ordena el texto de la pieza de Carballido.