Aprobado en castidad. Teatro de los Insurgentes. Autor, Narciso
Ibáñez Serrador. Dirección, Luis G. Basurto. Escenografia,
David Antón. Reparto: Gloria Guzmán, Enrique y Guillermo Herrera, Freddy
Fernández, etc.
Movido por la más pura intención Luis G.
Basurto, en premio a sus habilidades en el extranjero, logró traer a México a
la primera actriz argentina: Gloria Guzmán -realmente creemos que hay ocasiones
en las que conseguir la “gloria” hace arrepentirse de las virtudes-, esta
actriz encarnó a la madre de familia inglesa de la obra del también argentino
Narciso Ibáñez Serrador: Aprobado en
castidad. Es de adivinar que el ambiente de la obra tenía tanto de inglés
como de chino puede tener un italiano.
Es inconcebible cómo muchos tratan a toda
costa de hacer del teatro un espectáculo de lucimiento personal en vez de un
fenómeno de arte. Con el pretexto del “teatro para divertir” se irreverencia la
verdadera faz del teatro.
La representación mantuvo, por otra parte,
un desequilibrio constante en el tiempo, a cada momento se venía a la mente una
pregunta: ¿estamos en 1962? Gloria Guzmán es comparable a nuestras “eximias” de
la vieja guardia que probablemente estaban muy bien en su tiempo, dentro del
género de teatro de entonces y para el público de aquella época, pero que sería
tan absurdo que hoy se presentaran ante el auditorio en idénticas condiciones
de aquéllas, como si una señora de sociedad fuera a misa vestida de madame Pompadour. |
Hoy la técnica de actuación ha variado, lo
mismo que varía la ciencia en sus procedimientos. La evolución se aplaude, la
involución se reprueba.
Y de este nefasto resultado no sólo tuvo
su parte Gloria Guzmán; sino también Luis G. Basurto, cuya dirección cayó en
los viejos vicios del teatro caduco español, quizá para hacer juego con la
actriz, con Enrique Herrera y Aurora Walker.
La obra, literariamente hablando, es una
farsa breve que el autor se empeñó en hacer comedia -en cuatro cuadros-, a base
de repetir las mismas frases una docena de veces, lo que acaba por matar la
gracia y provocar el bostezo.
El único que se salva con decoro -entre
todos los integrantes, incluido el escenógrafo-, es Freddy Fernández, un actor
que sabe dominar sus actitudes y sobre todo con “ángel”.
¿Era necesario traer a Gloria Guzmán para
que supiéramos lo que es una actriz argentina, teniendo aquí a Berta Moss, que sí es realmente una actriz?
Espectros. Sala Chopin. Autor, Henrik lbsen. Dirección: Lew Riley. Traducción, Salvador Novo. Escenografía, David
Antón. Reparto: Jorge del Campo, Guillermo Zetina,
Dolores del Río, Adriana Roel y Julián Soler.
Siempre han sido las piezas del tercer
período de Ibsen las escogidas de entre su amplia
obra para ser llevadas a escena, aunque no con la frecuencia que sería de
anhelar. Esto ha hecho que |
sean las
de este período las piezas más conocidas, ya que de sus obras llamadas heróicas y de las simbolistas rara es la ocasión que se
tiene de ver alguna escenificada.
Espectros,
como muchas obras de este autor -Casa de
muñecas, Un enemigo del pueblo,
etc.- plantea la lucha de un ser humano en contra de toda una sociedad que lo
oprime, que quiere obligarlo a falsificarse. Ha querido verse en el Oswaldo de Espectros sólo un caso clínico que ha
perdido vigencia hoy gracias a la penicilina, los que asi lo han hecho no se han dado cuenta que el tipo de enfermedad es lo que menos
importa. La herencia funesta que recibe Oswaldo es la de los prejuicios, la de
las lacras de un mundo que ata y esteriliza a aquéllos que buscan nuevas
concepciones, nuevos derroteros.
Strindberg en La sonata de los espectros -véase cómo
hasta el título tiene la misma significación- también hace un planteamiento
similar al presentar a la hija del falso coronel como una belleza inválida, que
se marchita en medio de una impotencia absoluta para luchar en contra de todas
las ligaduras del pasado.
La actitud de Ibsen no obstante en Casa de muñecas, en Un enemigo del pueblo y en Espectros varía; en la primera, Nora
logra liberarse de una familia que la había nulificado hasta entonces, en la
segunda el Dr. Stockman unido a su familia se
enfrenta con entereza a su medio ambiente y no se permite a sí mismo sucumbir,
en cambio Oswaldo no tiene armas |
para luchar, el pasado pesa sobre él en forma determinante a tal grado que pide a
ese mismo pasado que lo aniquile ¿que representa para él su madre sino su
propio pasado?
Espectros es el fruto de una sociedad que a pesar de que quiere ocultar sus lacras al mundo,
éstas afloran y que al no tener los medios para mejorarse se siente impotente y
se aniquila a sí misma. Claro que de todas estas implicaciones de la obra ibseniana,
parece que Dolores del Río ni se enteró.
Para la actriz, llena de vanidad, lo único
importante era lucir bien su vestido verde diseñado por Valdés Peza. Que la
voz fuera monótona, sin matices, eso ¡qué importa! Dolores del Río confundió lo
que es la acción interna de un personaje, con la no acción. Inútil es decir que
la presencia de Julián Soler hacía caer como una cortina de humo sobre la
escena. Es terrible que un hombre que ha dedicado su vida a la actuación, nunca
pase de ser un mal principiante.
Por fortuna había dos luces que hacían
huir del escenario la monotonía: Jorge del Campo y Guillermo Zetina. Actuación joven y ante todo emotiva. El verlos a
ellos era como volver a respirar después de una larga contención del aliento.
Magnífica la traducción de Salvador Novo y
muy digna de mención la escenografía de David Antón que da un ambiente justo a
la obra, una de las más dramáticas de Ibsen. |