Estreno de Testigo de cargo de Christie, en el teatro de Los Insurgentes Armando de Maria y Campos |
El melodrama Witness for the prosecution de la escritora inglesa Agatha Christie está de moda en el mundo entero. Apareció en Nueva York, interpretada por Francis L. Sullivan, Patricia Jessel, Ernest Clark, Gene Lyons, Una O'Connor, Robin Craven y Horace Braham, y desde su primera representación conmovió al público de Broadway. Su autora fue desde antes de que se conociera esta interesante pieza teatral una garantía de éxito. Agatha Christie, novelista inglesa -su verdadero nombre es Agatha Mary Clarissa Miller- es una de las más leídas y buscadas y sus piezas de teatro de las más escuchadas y seguidas con pasión. Su especialidad es el género policiaco y posee una extraordinaria habilidad para complicar los temas de robos y asesinatos y resolverlos después con tanta sencillez como claridad. Se dice que ha llegado a vender más de cincuenta millones de ejemplares de sus obras, y se le compara con los maestros del género policiaco: Wilkie Collins, Conan Doyle, G.K. Chesterton, Eric Ambler, Sax Rohmer, Dorothy Sayers, Edgar Wallace. Se preguntará el lector ¿de dónde viene el apellido Christie? Esto no es un misterio y en caso de que pudiera serlo queda aclarado con esta noticia. En 1914, casó con el coronel Archibaldo Christie. |
y repite con extraordinaria habilidad un jurado
popular, tema que es viejo en el teatro francés desde La mujer X, y que se ha repetido en piezas de corte policiaco norteamericanas e inglesas en un número que haría interminable las citas. La más famosa pieza de este género en que se escenifica un jurado popular, entre las conocidas en México, es El proceso de Mary Dugan, que hace más de venticinco años alcanzó éxito memorable en el teatro Virginia Fábregas y formó parte del repertorio de compañías de misterio que recorrieron la república en todas direcciones. El jurado popular que se escenifica en Testigo de cargo alcanza extraordinaria veracidad. Por las fotografías que de sus representaciones en Nueva York tengo a la vista, advierto que ha sido montado en México con exactitud fotográfica en relación con la puesta en escena norteamericana. Robert Lewis, director y productor de Witness for the prosecution en Nueva York, reprodujo a su vez la corte central criminal -llamada Old Bailey- en Londres. Al levantarse el telón del Insurgentes para que dé principio el segundo acto, el público se sorprende y conmueve con el espectáculo que se presenta a su vista y rompe en entusiasta aplauso. A partir de este momento la pieza, interesante desde un principio, tiene asegurado el éxito.
|
hasta instantes antes del telón final. Tiene, además, esta obra el atractivo de ofrecer situaciones de positiva gracia intercaladas en las escenas del mayor patetismo. Todo es lógico a pesar del empeño que como autora hábil pone Agatha Christie en que a todas luces, incluso las de la justicia, parezca y aparezca como absurdo. La postura escénica necesariamente influye en el éxito de este melodrama, y como en el Insurgentes está cuidada en sus más mínimos detalles, y las matizaciones se prodigan a lo largo de los tres actos, el público queda prendido desde las primeras escenas y no se puede zafar hasta que por sorpresa se llega a la revelación de quien resulta ser el asesino. La atención del público, captada desde los primeros momentos, va in crescendo hasta las últimas palabras de la última escena. |