Actividades universitarias. Las costumbres de antaño de Manuel Eduardo de Gorostiza, por alumnos de la Escuela Nacional de Arquitectura Armando de Maria y Campos |
La Dirección General de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México viene presentando en el teatro de la Secretaría de Recursos Hidráulicos (instalado en los sótanos de la propia Secretaría) a varios grupos integrados por alumnos de distintas facultades. El primero de estos grupos representó de 6 al 9 de octubre la comedia norteamericana Biografía de S.N. Behrman, según la traducción de Rodolfo Usigli -ya representada bajo la dirección del propio traductor en el antiguo teatro Hidalgo, 1938- ahora bajo la dirección de Difusión Cultural es una antigua y divertida comedia en un acto del prócer de nuestra escena don Manuel Eduardo de Gorostiza, Las costumbres de antaño o La pesadilla.
|
don Pedro, que siempre declama en abono de tiempos y costumbres idos, unos parientes idean una broma ayudados del sacristán y de unos cómicos de la legua, para hacerlo volver a la realidad, es decir, a las costumbres del día, de sus días. Habrá, pues tan miserable La farsa consiste en que al despertar de su siesta don Pedro se encuentra con que vive las costumbres de antaño, rodeado de muebles de aquellas épocas y con personajes de remotos tiempos. Le cuesta trabajo avenirse a esta situación, pero acaba por aceptarla, atolondrado. Es entonces cuando la farsa toma su tiempo de huracán, y no faltan los chistes -a la manera de principios del siglo XIX- como éste: don Pedro pide que le traigan su chocolate de la siesta, y el escudero le pregunta: -Pero ¿qué es chocolate? A lo que don Pedro contesta convencido: -Es verdad que aún no ha nacido el buen Cristóbal Colón. El nudo de la farsa está en un matrimonio que don Pedro desea se realice según las costumbres de antaño. La doncella (doña Inés, Yolanda Barragán) le obliga a escuchar sus cuitas en bellas estrofas de arte mayor que se tienen ahora por los más bellos versos que en su vida literaria escribió Gorostiza. Son los que empiezan: En rico abolengo nascida é criada; y que en sus mejores estrofas tiene éstos: Catorce vegadas he visto, con flores Doña Isabel continúa: Señor Pero Pérez, amado señor, |
pues muero é me abraso, é dizque un marido Don Pedro -o don Pero, como gustaba le llamasen- está a punto de ser protagonista de un desafío. Le parecen insufribles las costumbres de antaño. El autor arregla las escenas de modo que don Pedro vuelva a la realidad: Vivamos como en Chinchón Ya en México don Manuel Eduardo refundió esta pieza para el teatro Principal y al imprimirla la dedicó: "Al ciudadano José María Bocanegra, ofrece la comedia de Las costumbres de antaño, en testimonio de su inalterable y bien correspondido afecto". La dedicatoria como se ve, corresponde a la amistad que lo ligó con el ex ministro de Relaciones Exteriores, cuando era ministro de México en los Países Bajos. Pocos supieron entonces que Gorostiza la había dedicado antes al rey Fernando VII con motivo de sus bodas. Las costumbres de antaño fue obra de repertorio en los teatros de México entre 1835 y 1854. Dice muy bien la comisión directiva de esta temporada de teatro por universitarios que "esta comedia mexicana del siglo pasado, aunque de corte más bien español, es uno de los exponentes más altos (junto al resto de la obra de Gorostiza), en la historia de la literatura dramática de nuestro país". Y ha hecho mejor en exhumarla. |