Palacio de las Bellas Artes. Dirección: Robert Helpmann.
Escenografías: Carl Toms (La dama de las camelias), y Loudon Sainthill (Noche de reyes). Adaptación de La dama de las camelias,
John Lambert. Reparto:
Vivien Leigh, Robert Helpmann, Basil Henson, David Dodimead, Sally Home, Patricia Raine,
Mark Kingston, Gordon Gardner, Roderick Horn, David Nettheim,
Patrick Stewart, Marigold Scharman, Frank Middlemass, Josephine Woodford, Carolyn Partwee,
John Gay, Paul Harris, Leslie Moxon, Bruce Montague,
Jennifer Patrick y John Merivale.
Muy encomiable es el afán del
Instituto Nacional de Bellas Artes por dar a conocer al público de México el
trabajo teatral realizado por las compañías mundiales de renombre como han sido
el Teatre National Popoulaire, el New York Repertory Theatre, Die Deutschen Kammerspiele, el Theatre Guild American Repertory Company y hoy, el Old Vic Company.
Nada hay más saludable que contemplar de
cerca a los héroes para de esta manera hacer una apreciación real y no mística
de ellos. Es la mejor forma de saber hasta dónde son héroes, hasta dónde
humanos, débiles o fuertes.
Siendo una compañía de tradición y la
primera que en el mundo presentó el ciclo de las obras completas de William
Shakespeare -de 1914 a 1923-, su llegada a México causó gran expectación. El
programa anunciado, no obstante, causó en sí mismo cierta desilusión: La dama de las camelias, de Alejandro Dumas,
hijo; Noche de reyes, de William
Shakespeare, y como tercer programa un popurri de
escenas de diversas obras de este autor. O sea, ni una sola |
|
diorama teatral
old vic
Por Mara REYES
|
tragedia completa de Shakespeare, ni ninguna obra de repertorio moderno.
La dama de las camelias
No se trata de deslindar por ahora los
elementos románticos, realistas y melodramáticos que conforman la obra de
Alejandro Dumas, hijo, ni de valorar sus discutidos méritos, sino de analizar
el trabajo escénico de esta compañía y aunque el teatro es un trabajo de
conjunto en el que no se debe desvincular el elemento literario, del elemento
sonoro o del plástico, en esta ocasión ello es posible debido a la forma poco
conjugada de la representación. El destacar a una sola figura en la escena
hasta el extremo de anular el resto de los intérpretes, conduce inexorablemente
a una desarticulación del fenómeno escénico. El teatro es un espectáculo de
partículas que se ensamblan hasta formar un todo unitario, es por eso que el vedetismo que supedita todos los elementos escénicos a un
solo intérprete desfigura la fisonomia del teatro. Y
esto es lo que sucede, hoy por hoy, en el Old Vic. Se
cuida a la señora Vivien Leigh,
se la resalta, se la viste con lujo desmesurado, se la mima. Confundir el
teatro con el exhibicionismo no es amar al teatro.
¿Por qué fue seleccionada esta obra para
el programa del Old Vic en México? Sólo caben dos
respuestas: o como pretexto para hacer lucir a la “estrella” o como concesión |
hacia ciertos sectores del público. Ambas respuestas son igualmente negativas para el
respetable Old Vic.
En cuanto a la interpretación puede
decirse que esta compañía realiza un teatro bien hecho. Los actores conocen su
oficio, saben manejar la voz, el matiz y si algo hay que objetárseles es el
poco uso que dan a su cuerpo corno instrumento de expresión, especialmente
tratándose de un teatro de gran dimensión. La dirección de Robert Helpmann es sobria, pero no excepcional.
Siendo La dama
de las camelias una obra especialmente de la segunda época del romanticismo
-muy lejos ya de la concepción filosófica de los creadores de ese movimiento
que trataba de expresar una completa cosmovisión-, debía llenar el requisito
emotivo derivado de aquel tercer principio de la teoría del romanticismo que
consistía en un anhelo de lo infinito provocado por el amor. Los actores no
obstante, no pudieron dar rienda suelta a su emoción, lo que desvaneció el
objetivo primordial de la obra de Dumas. Vivien Leigh tuvo momentos de gran calidad, pero no hubo una
calidad sostenida por ella misma y por el resto de
los intérpretes.
Noche de reyes
En esta comedia típica de enredo, tuvimos
la oportunidad de ver a un gran actor: Basil Henson, interpretando un breve papel: Malvolio.
Este actor domina, a diferencia |
de los
demás, una técnica corporal excelente y su poder de proyección por medio del
lenguaje o del gesto, es increíble. Cuando Henson salía de escena se hacía un vacío que desaparecía en el momento en que volvía a
entrar.
Vivien Leigh actuó todo el tiempo con un absoluto despego de su
papel, como si el público no fuera lo suficientemente digno de ella, esto hizo
que jamás se viera en escena al personaje de Viola, sino a la actriz vestida de
Viola.
Grandes escenas de Shakespeare
A pesar de las ventajas que pueda tener un
popurrí como éste -que permite ver a un actor interpretar diversos personajes-,
no es teatro, es únicamente virtuosismo. Imaginen ustedes a un violinista que
en un concierto interpretara únicamente los fragmentos más difíciles de las
obras escritas para ese instrumento. ¿Cumpliría eso la finalidad artísticomusical? Mejor nombre seria malabarismo musical,
pero no música.
Ahora bien, ya aceptado este malabarismo
teatral, de las diversas obras de las que se presentaron escenas y que fueron: El sueño de una noche de verano, El mercader de venecia, Marco Antonio y Cleopatra (tres escenas); Hamlet, Macbeth (tres escenas), Ricardo
III y La fierecilla domada, las
mejores logradas fueron las del segundo acto |
|
(escena V), de Marco Antonio y Cleopatra, en
la que Vivien Leigh actuó
con más sinceridad y también interpretada por ella la escena primera del quinto
acto de Macbeth. En cuanto al género
cómico, el papel de La fierecilla domada,
le va bien y lo saca adelante a base de técnica y gracia.
Robert Helpmann,
director de la compañía, actor y bailarín, es ante todo: bailarín, de gran
calidad. Como actor, su interpretación del monólogo de Hamlet, no convenció, en
cambio el de Ricardo III alcanzó mejores momentos.
Muy objetable es la inarmonía en el vestuario. ¿A qué se debió que los hombres estuvieran vestidos de
etiqueta y las mujeres de época? Vivien Leigh vestida de Cleopatra, de Lady Macbeth, de Titania, etc... mientras Macbeth, Shylock,
Oberón, Ricardo III, etc... visten de hombres del siglo XX. ¿No hubiera sido más adecuado homogeneizar a todos,
vistiendo a las mujeres con un traje también convencional para todas las
escenas? Así como la escenografía fue la misma para todas -un ciclorama, una
cortina como bambalina con una lámpara en medio (que por otra parte podía
haberse suprimido sin menoscabo de la misma)-, también el vestuario debía haber
sido el mismo para todas las escenas.
En cuanto a la escenografía de las dos
obras completas, la de La dama de las camelias,
estuvo resue1ta hábilmente en forma funcional, así como la de Noche de reyes, el único toque que
rompió con la sencillez, fueron esas nubes proyectadas que se movían como en
cinemascope.
En
resumen, una buena compañía teatral que no debía estar al servicio de una
actriz, sino al servicio del teatro. |