Reestreno de La mujer no hace milagros, en el teatro El Caracol Armando de Maria y Campos |
No es frecuente que las obras de los autores mexicanos vuelvan a la escena después de su primera, generalmente única temporada de estreno. Antes se representaban durante una semana, y mucho antes, durante el siglo pasado y hasta muy entrado el presente, la noche única de su estreno, y dos o tres veces más, cuando mucho. Pocas, casi podrían ser contadas con los dedos de una mano, son las que se han convertido en esa misteriosa mina de crédito literario y de derechos de autor que se llama: repertorio. Yo creo que mientras los éxitos de nuestras obras se cuenten únicamente por número de representaciones, sin que las más afortunadas vuelvan de vez en cuando a la cartelera, su verdadero valor queda en entredicho. Las obras de Rodolfo Usigli forman una excepción en la regla. Casi todas han vuelto a ser representadas a distancia de sus respectivos estrenos, como las de Villaurrutia hasta hace pocos años y alguna de Héctor Mendoza en nuestros días. |
un antecedente en nuestro medio de aquéllas, por cuanto a determinados conflictos familiares provocados por los caracteres de una familia mexicana rara, pero no tanto porque años después de estrenada la pieza de Usigli se ha comprobado que como la familia Rosas, que exhibe Usigli en La mujer no hace milagros, abundan en nuestro medio. Yo creo que la pieza de Usigli es superior, lo ha sido siempre, a las citadas extranjeras que tuvieron éxito en El Caracol. A pesar de lo que se dijo en 1939 en contra de Usigli y de su pieza, La mujer no hace milagros es magnífica y no ha dejado de serlo. Una crítica demasiado metida en el repertorio de las hermanas Blanch de aquellos años, se metió con Usigli más que con la pieza misma, sencillamente porque no la entendió. Usigli se volvió contra la crítica y compuso una comedia ligera que tituló traviesamente La crítica de La mujer no hace milagros -remoto eco de La critique de L'ecole des femmes de Molière- en la que naturalmente se metía a su vez con los críticos, y la publicó en la revista literaria Letras de México (14 de febrero de 1940), y no volvió a ocuparse de ella, por más que en 1949 la revista América la publicara primero dentro de sus páginas y luego en un suplemento. En un estudio sobre Rodolfo Usigli, publicado en Books Abroad, revista literaria de la Universidad de Oklahoma, edición de primavera, 1950, se dice, a propósito de La mujer no hace milagros, lo que sigue: "Las admoniciones de esa brillante prosa vitriólica, en la que las observaciones estéticas se desarrollan en ensayos de psicoanálisis nacional, pueden tener muy bien un efecto más permanente sobre el teatro mexicano que el ejemplo de las mejores piezas de Usigli, con toda su maestría de diálogo, caracterización y construcción, rara entre sus predecesores". Y más adelante: "la hipocresía atacada en piezas (como) La mujer no hace milagros, La familia cena en casa, y Otra primavera, no se limita a los burgueses. Se cuela por los embotados filos hacia los lugares más altos como hacia los más bajos, mal que corroe todo el tejido social de las relaciones entre marido y mujer, padres e hijos..., haciendo falsas y confusas todas las relaciones. La gracia |
y el brillo del diálogo producen a veces una ilusión de alegría, pero se trata de tragedias de manera mejor que de comedias". Como no sé si ahora Usigli volverá a escribir, otra vez, La crítica de La mujer no hace milagros, creo oportuno cumplir con mis lectores reproduciendo las líneas anteriores de Consuelo Howatt, de Tucson, Arizona. |