Estreno de Rincón feliz de Marc-Gilbert Sauvajon y presentación de Marta Mijares en el Arena Armando de Maria y Campos |
Si nos dejáramos llevar por la manía de bautizar con sobrenombres los centros de espectáculos teatrales, al teatro Arena se le podría llamar también, con comprobada justicia, el Teatro de la Risa, más aún, de la sonrisa, que es la aristocracia y la finura del arte de reír que encuentra su expresión más popular en la carcajada. Provocar la risa en el teatro -la risa sana- no es empeño fácil; lograr la sonrisa es prueba de buen humor, de ingenio fino, y en un autor teatral, de maña en el oficio, de agilidad en el manejo del juego de palabras, de habilidad para hacer uso de los recursos y aún de los trucos teatrales. |
elección que ha hecho la empresa del teatro Arena si conoce alguno de los juicios aparecidos en la prensa de París en septiembre de 1948: "La deliciosa comedia de Marc-Guilbert Sauvajon nos divierte y nos encanta. A veces llega a conmovernos. Algunos se han puesto muy exigentes: tienen sed de grandeza o de excentricidades. Pues bien, a nosotros nos gusta, de tiempo en tiempo, esta ligereza, a la que no le falta, si mira con atención, gracia ni filosofía". Jeannot Collin. (Juvenal, 11 de septiembre de 1948). "Nada se ha hecho al azar en la pieza de Sauvajon. Todo ha sido construido rigurosamente, minuciosamente arreglado, y la aparente fantasía que parece burlarse de las reglas teatrales es fruto de una maestría perfecta. Tema ingenioso, desenvuelto, diálogo brillante, un conjunto de réplicas agudas, situaciones que son hallazgos y juego de palabras. Los dos primeros actos sobre todo son de una vivacidad excepcional. Es ligera, sutil, encantadora". P. Lagarde (Liberation, 9 de septiembre de 1948). Finalmente, Paris-Lyon, dijo en su oportunidad: "Hay en la pieza de Marc-Guilbert Sauvajon palabras, frases, escenas, un acto entero lleno de ese espíritu de París que había desaparecido durante la ocupación y que ahora volvemos a encontrar como a un viejo amigo de sonrisa franca y simpática". |
tres ángulos del triángulo, que en realidad no llega a consumarse, porque en la pieza de Sauvajon no pasa nada. Personajes episódicos en la farsa que vemos desarrollarse en el Rincón feliz, que es un hotel de provincia sin huéspedes, únicamente con los de la comedia, son la hostelera, que hace con gracia frívola la joven actriz Eugenia Avendaño y un novel periodista cómicamente provinciano al que le saca extraordinarios matices el también joven y talentoso actor Guillermo Orea. El escenógrafo es Jorge Fernández, como de costumbre, construyó un magnífico set muy propio para verse a través de dos invisibles paredes -el teatro Arena tiene dos paredes reales y dos imaginarias, como se sabe-, ambientado con elementos estrictamente indispensables y del mejor gusto. La dirección estuvo en manos hábiles y firmes, de Francisco Petrone, y tiene toda la acción una naturalidad que permite que la anécdota corra natural y lógica. |