sino un dios todopoderoso.
Es de lamentarse que a pesar
de todo el esfuerzo que denota la puesta en escena de esta obra, a pesar de
la admirable traducción y adaptación, de la escenografía sugerente, servidora
del autor -y funcional-, y de actuaciones más que dignas, como las de Mario
Orea, Jambrina, etc., el resultado no haya sido
todo lo bueno que hubiera sido de desear.
La falla fundamental
estuvo en el hecho de que Rosita Díaz Gimeno, a quien se le reconoció su
mérito en La casa de té de la luna de
agosto, no pudo con el papel. No hubo en ella ni emoción, ni proyección.
¿Creía realmente en lo que estaba diciendo? ¿Sabía lo que ella representaba
en la obra? El caso de Carlos López Moctezuma es distinto, si bien el papel
le quedó grande, se veía ciertamente una mayor identificación de él con su
personaje. Desgraciadamente le faltó la fuerza a su actuación en los dos últimos actos
Fernando Wagner, con todo
su empeño, no logró imprimir a su montaje todo el vigor que la obra requería.
El ritmo, demasiado lento mataba la angustia en vez de provocarla. No es una obra
en la que el publico deba ir descubriendo la
anécdota. No, como en la tragedia clásica, el espectador sabe cuál será el
desenlace, lo importante debe ser “sentir” cada hecho que va ocurriendo, emocionarse ante el “cómo” se desarrolla la trama y no con
el simple conocimiento de ésta.
A escenas como aquella en la que III quiere tomar el tren
para huir y salvar así su vida -que deben producir una tensión en el
espectador- o como la del momento en que va él a la iglesia a pedir
protección, al tiempo que en la calle se lleva a cabo la cacería de la
pantera -representación simbólica de la “caza del hombre”- les faltó
dramatismo. Los aciertos en la dirección -los hubo especialmente en el primer
acto- quedaron como cuentas perdidas después de reventar el hilo de un
collar.
Es digno de mención el que
Wagner haya utilizado a actores egresados de la Escuela de Arte Teatral del
INBA, como Ángel Pineda y otros, quienes estuvieron muy a la altura de las
circunstancias.
Muchacha de campo. Teatro Ofelia (antes Basurto). Autor, Clifford Odets. Traducción, Arenas y León. Dirección, Dimitrios Sarras. Escenografía,
Julio Prieto. Reparto: Miguel Córcega, Sergio Bustamante, Bárbara Gil,
Eduardo MacGregor, Alberto Galán, Leopoldo Benítez
y Blanca Sánchez.
Muy digna presentación ha
sido esta Muchacha de campo, de
Clifford Odets, autor que se caracteriza por la
profundidad con que traza sus personajes, los cuales jamás caen en
incongruencias, sino que son eminentemente humanos.
No se ve en esta obra la
tesis y el mensaje que en Esperando al
zurdo, sino el conflicto de caracteres, moviéndose en las intrincadas
ramas del ambiente teatral estadunidense -especialmente neoyorquino.
Apunta el autor el choque
entre la calidad humana y los capitales invertidos que están en juego, para
derivar después definitivamente al conflicto íntimo del hombre -un
alcohólico- consigo mismo, para superarse.
Las actuaciones de Miguel
Córcega -nos congratulamos de que vuelve al teatro
dramático para el que tiene una gran capacidad-, Bárbara Gil -posiblemente en la mejor actuación
de su carrera- y Sergio Bustamante -actor de ya reconocidos méritos-, pueden
calificarse de excelentes
El resto de los actores, en papeles
de menor lucimiento: Eduardo MacGregor, Leopoldo
Benítez y Blanca Sánchez, correctísimos también.
Fluida, viva, realista, ritmo exacto, espontánea y vigorosa fue la dirección de Dimitrios Sarras, que nos
convenció mucho más que en La rosa
tatuada. Sencilla, la escenografía de Julio Prieto.
Buen
teatro.
Un recado
“Luis G. Basurto saluda atentamente a
la señora Del Río, esperando de su honestidad profesional reproduzca estas
críticas bonaerenses, en las mismas columnas en que se ha servido atacar a
Teatro de México en América. Y aprovecha la ocasión para desearle un feliz
1962”.
Críticas bonaerenses
Música
(La Razón, Dic. 23-l961)
Teatro de México ha reaparecido con
un colorido espectáculo.
En el anfiteatro municipal Río de la
Plata ha reaparecido el Teatro de México con |
un espectáculo colorido, de sugestivo ambiente: Cada quien su vida, de Luis G. Basurto.
El ámbito en que la acción se desarrolla, un cabaret, la noche en que finaliza
el año, ha permitido el despliegue de elementos accesorios: extras,
bailarines, orquesta típica, canciones, etc., que contribuyen a animar el
medio nocturno y cambiante de ese lugar de diversión mexicano, fijado en el
amplio tablado con poderosa fuerza visual por la pericia directiva de
Fernando Wagner y la calidad escenográfica de Saulo Benavente, quien ha
resuelto con habilidad e inteligencia los distintos planos de la obra y su
sentido funcional. Los personajes, aun dentro del matiz ligeramente local con
que se los señala, son los mismos de toda ciudad civilizada que busca en las
mujeres equívocas y el alcohol una pausa ficticia a la frustración, el dolor
o la vida gris y borrosa del hogar cargado de hijos y de estrechez económica.
El clima de vicio, de desaprensión, de olvido en que se mueven las modernas
sacerdotisas del pecado es solamente la aparente máscara alegre tras la cual
ocultan su tragedia individual varias de ellas: la enferma incurable, el
otoño fatal, el amor imposible, etc.
Real y violenta
(Crítica, Dic.23 de 1961).
Una ráfaga de violento
realismo teatral se ha extendido
por el ámbito del Anfiteatro Río de la Plata con la presentación de la compañía
Teatro de México en América, animando la versión de la pieza de Luis G.
Basurto, titulada Cada quien su vida.
Realismo en la concepción literaria, realismo en la observación de un
ambiente y en su reproducción, realismo en la ejecución escénica a través de
una dirección identificada con los efectos necesarios a la más exacta
expresión de la obra.
Ha querido, sin duda, Luis G. Basurto, con su obra, pintar el
medio en toda su crudeza, tomar a las mujeres y los hombres que lo habitan y
radiografiarlos en sus debilidades y también en sus fortalezas, analizar
cómo, debajo de ciertas epidermis en apariencia
indiferentes, palpitan unos sentimientos y unas pasiones no siempre
innobles. Ha ido el autor por las calles, ha mirado y visto a quienes
transitan por ellas y luego se ha internado en un sitio de diversión, para
hacer de ese pequeño mundo la representación de algo mayor y más alto. Cada
cual muestra de ese modo su vida, la presente, como aspiración de un futuro o
como consecuencia de un pasado, viene a decir el autor, pero, también, cada
quien tiene derecho a vivirla como le venga en gana, según criterio del
personaje gravitante de Siempreviva, en su diálogo final con La Tacón, etc.
Aplaudióse a
Cada quien su vida
(Noticias
Gráficas, Dic. 23-1961. Varias Horas de la Vida
Nocturna del Pueblo Mexicano).
En un típico cabaret de ínfima categoría, ubicado en las afueras
de la capital azteca de hoy, el comediógrafo ha ido en busca de personajes
como los que sorprendió íntimamente el poeta: “Hoy tengo alegre la tristeza y
triste el vino...” Allí se han dado cita, sin acuerdo previo, llevados por
una ineludible obligación, por una imperiosa necesidad o por un mero deseo de
olvidar, seres heterogéneos, que cierta noche de un 31 de diciembre se
aprestan a despedir la carga pesada de un año más...
El autor recorre las mesas como el galeno las camas de un
hospital y va presentando al público uno a uno los casos patológicos que
hieren su cultivada sensibilidad: la mujer envejecida en el vicio; el
político, que a la hora en que las brujas abandonan el aquelarre, él ha de
confesar también lo falso de su postura demagógica; el muchacho atormentado
por el “mal de juventud”; la “contratada”, que sueña con un gran amor con
formas físicas de hijo; el explotador de mujeres; la bailarina que sueña en
medio del humo de los cigarrillos y de los vahos alcohólicos, y el profesor
-a nuestro juicio el personaje de más personalidad propia y el más humano de
la comedia- que invariablemente todos los años, como si cumpliese una promesa
juramentada, acude la víspera del primer día del año nuevo para vivir unas
hora de placer y a su gusto...
Etc. ...
Señor Luis G. Basurto:
Siento profundamente no haber podido reproducir las críticas
integras, dada su extensa longitud y el breve espacio de que se dispone en el
Diorama de la Cultura. Agradezco a usted su felicitación
de año nuevo, y le deseo sinceramente que tenga éxito en su gira. -M. R.
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