Las versiones de Miguel Prieto y Charles Rooner de Seis personajes en busca de autor. III Armando de Maria y Campos |
¿Debió reponerse Seis personajes en busca de autor, de Pirandello, y precisamente por el Teatro Universitario -que maneja un patronato y no la propia Universidad Nacional Autónoma como en realidad debía ser-? Un gran sector de la crónica y la columna teatral, en ocasiones con ignorancia impresionante de lo que en su tiempo significó esta pieza y de lo que ahora vale Pirandello como clásico, opinó que ¡no!, y otro grupo de técnicos interesados en el negocio que siempre debe ser una representación teatral, ha expuesto su pena porque doña Beatriz Caso de Solórzano presidenta del Patronato no prefiera obras mexicanas -de autores contemporáneos, desde luego- en vez del viejo y pasado de moda teatro de Pirandello. |
únicamente para opinar doctoralmente, también para orientar y revelar al espectador lo que éste puede ignorar, aprovechando los recursos de una plataforma convertida en escenario y que por esta causa, carece de lo elemental en un teatro de verdad: espacios laterales para el tránsito de los actores, para entradas y salidas. En consecuencia si el director no podía mover a sus personajes sin que los viera el público, cómo iba a tenerlos (como iba a mantener el telón levantado -según la acotación de Pirandello-) untados a la pared horas antes de la representación y durante largo intermedio en el que tampoco debe caer el telón. Cúlpese al ingeniero que construyó esta plataforma, que ahora se usa como escenario, de su falta de cálculo al no prever la urgente transformación, y no al director, por no tener abierta la escena como lo pide el autor. Y si los personajes no aparecieron como lo pide Pirandello se deberá -creo yo- a buen gusto del director para sortear el lugar común que ya es de hacer llegar a éstos por cualquier parte menos por el foro. En cambio, ¿quién ha señalado que los seis personajes que no encontraron al que buscaban se van convertidos en sombras... como lo pide al autor. Pues bien; Miguel Prieto ha creado -fijaos: no digo ha pintado- un mundo de escenografía de teatro en la intimidad, con todo lo que en cualquier momento puede haber en un escenario que no trabaja -cortinas, diablas, árboles de espaldas, espejos, reflectores, muebles y los que va sacando el utilero- con luces sólo perceptibles para quienes sienten la poesía íntima de un escenario fuera de la representación normal, de pronto invadido por personajes fantasmales que exigen que los actores -y el director- que allí encuentran les den vida, si hay un autor capaz de escribir la tragedia que ellos viven y en la que saben hay gran pieza de teatro... Allí queda la escenografía de Prieto, como las famosas armas de Roldán: "que nadie la mueva, que no pueda estar con Miguel a prueba..." |
teatro en Europa o los Estados Unidos ignora que en las principales ciudades de Rusia, de Austria, en Varsovia, en Praga, se han representado simultáneamente, en dos, en tres y hasta en seis teatros, versiones distintas de esta pieza excepcional. Y a nadie se le ocurrió reprochar a este o a aquel director, si sentía o expresaba de este o de otro modo un personaje, o un movimiento escénico, con tal que respetara el texto, la técnica novedosa creada por Pirandello, y, sobre todo, la idea central de la obra. Creo que ante el público y la crítica enterada de cualquier gran centro teatral del mundo, la versión que nos brinda Charles Rooner es no sólo irreprochable, sino excelente y conmovedora. ¿Conocerá Rooner un admirable versículo de la Biblia, que por cierto Stanislavsky aplicó a los meteurs en scene? ... Es éste: |