Los nuevos dramaturgos europeos: Peter Ustinov de Inglaterra. I Armando de Maria y Campos |
El nombre de Peter Ustinov, no obstante que empezó a sonar hace muy poco tiempo, no es extraño a nadie que se preocupe por la marcha del teatro. Pocos autores y dramaturgos han sido tan elogiados y fustigados por la crítica como el inglés Peter Ustinov. Quizá para algunas personas resulta insoportable ver que haya quien pueda triunfar en media docena de terrenos diferentes. Ustinov, con sus treinta años, no sólo es un as del teatro y del cine (a quien el lector mexicano puede ver ahora, en el cine Roble, haciendo el Nerón de ¿Quo Vadis?), sino autor de más de seis obras dramáticas y de dos sensacionales novelas. A los veinticuatro años se hallaba dirigiendo una película importante. Es un gran conversador -asegura Langston Day- y domina el arte de la mímica. Los críticos dramáticos ingleses, desacostumbrados a tal versatilidad, mojaron sus plumas en vitriolo. Pero Ustinov, siempre mordaz, replicó: "Me asombra que uno pueda ser apedreado tan consistentemente con mala gramática. Para mí es imperativo escribir elevándome hasta el público y descendiendo hasta los críticos". Esta réplica tuvo lugar en 1948, tras los ataques lanzados contra Ustinov por su adaptación a la pantalla de la obra de Eric Linklater Private Angelo. Además de la adaptación se encargó de la dirección y representó el papel de protagonista con una ternura casi a lo Charles Chaplin, según la crítica inglesa más serena. Antes, en aquel mismo año se habían estrenado tres obras de Ustinov, en dos semanas, por lo que, posiblemente, algunos creyeron que estaba cosechando más éxitos de los que le convenían. En realidad Ustinov no es hombre a quien se le suban los triunfos a la cabeza: "No me interesa tener grandes éxitos -dijo entonces-. El tener éxito puede ser peligroso. Se corre el riesgo de dormirse en los propios laureles". Y defendiendo su doble actuación de autor y dramaturgo, comentó: "a un dramaturgo le conviene representar, porque ello le impide cultivar el falso efectismo escénico". |
Escribió Ustinov su primera obra a los catorce años, cuando debiera estar estudiando latín. Fue aquello un drama muy rudimentario -nos revela su biógrafo ocasional, Langston Day- y, tras oír los comentarios del director de la escuela, dijo que no volvería a escribir en cinco años. Según manifiesta el propio Ustinov, su época escolar demostró que no servía para nada... por lo que decidió dedicarse a la escena. Llevaba el teatro en la masa de la sangre, porque su madre es la escenógrafa Nadia Benois, sobrina de Alejandro Benois, el célebre pintor escenógrafo de los bailes rusos. |
En las horas que le dejaba libres la instrucción militar, escribía Ustinov nuevas obras, afortunadas unas y desafortunadas otras. Se reconoció que The house of regrets era una producción muy meritoria para un muchacho de veinte años; pero su obra siguiente, Blow your own trumpet, sufrió un ruidoso fracaso, manteniéndose en escena menos de una semana. Su tercer tentativa, The Banbury house, lo consagró como dramaturgo. "Esta obra podrá estar llena de sedición, falsas doctrinas, herejías y cismas -comentó Agate-. Pero eso no importa. A mí me resulta agradabilísimo escucharla, porque Ustinov es probablemente el mayor maestro del arte escénico en este país". |