me entusiasmó es ver que Aceves vuelve a las andadas con una obra
del estilo de aquellas que dieron renombre a este director. Todo el tono de semifarsa sostenido por Aceves, especialmente en el
primer acto, la fiesta del final del segundo acto -típica de provincia- y
otros momentos, fueron aciertos, lo mismo que un gran número de detalles con
que está salpicada la obra, a más del buen ritmo que le imprimió.
Virginia Manzano hace tiempo que había abandonado el género
cómico y nos tenía ya acostumbrados a un estilo que se iba haciendo repetitivo.
Su retorno a este género cómico-dramático le sirvió de renovación y toda su
actuación la sentimos fresca.
Aun cuando nunca dejará
Ema Arvizu esa forma extraña de hablar, se notó una gran diferencia entre su
último trabajo en Tres noches con Laura,
de Inclán. En aquella obra resultaba casi insoportable su actuación, en
cambio ahora, Aceves, con una dirección adecuadísima, la hizo no sólo
corregir muchos de sus clisés, sino actuar muy en papel.
Un actor que siempre ha
tenido grandes facultades, pero con vicios enormes, es Carlos Riquelme, no
obstante, en esta ocasión mantiene su personaje, en el nivel preciso, su
trabajo es muy justo.
Lupe Carriles excelente en
su caracterización de Nana Lola. El actor que tiene en la obra el papel más
ingrato, aun cuando es el eje de la anécdota, es Eric del Castillo, quien
actúa con sinceridad.
En esta ocasión, Julio
Prieto demuestra que no son lujos excesivos ni deslumbradoras producciones lo
que se necesita para ser un buen escenógrafo, y hasta parece que se rebate a
sí mismo, ya que en el Seguro Social no ha podido hacer escenografías
sencillas, y en cambio en su escenografía de Señoritas
Sigue en la página cuatro
[Nota incompleta, no se hallaron ejemplares en hemeroteca. N. del E.]
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