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Temporada teatral del INBA, estreno del drama histórico Hidalgo de Federico S. Inclán

Armando de Maria y Campos

    El Instituto Nacional de Bellas Artes ha montado un drama histórico sobre algunos aspectos de la vida de Miguel Hidalgo y Costilla, padre de la independencia de México, con motivo del Año de Hidalgo. Este drama histórico fue escrito especialmente para ser representado durante la presente celebración, y con él el INBA interviene oficialmente en los festejos organizados con motivo del bicentenario del nacimiento del cura glorioso y vidente.
     Recuerdo a un crítico español al mencionar como drama la pieza de Federico S. Inclán: "Al pronunciar la voz drama, no es ya posible entender la representación de una acción cualquiera, sino la representación de una acción heroica, en la cual logren cabida así los sentimientos patéticos y elevados como los sentimientos dulces y apacibles, y aun los sentimientos jocosos. La dificultad estará siempre en la manera de presentar este maridaje; pero ello es privilegio del ingenio, y no se halla sujeto a reglas determinadas", porque, obvio es decirlo a un lector enterado, drama es el género mixto entre la tragedia y la comedia.
     El más difícil de los géneros del drama es aquel que se califica como histórico, porque precisa de un elemento humano en grado heróico, y con un solución prevista, puesto que el dramaturgo no puede enmendar un desenlace conocido. Se puede, sí, novelar un poco la historia. Ya lo hizo con extraordinario acierto Renán en la Vida de Jesús, ejemplo que siguieron Anatole France en Juana de Arco y Navarro Ledesma en El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra. Novelar el proceso histórico y dramático de la vida de Hidalgo, a partir de sus primeros pasos para lograr la independencia de México hasta su sacrificio en Chihuahua, era cosa difícil. Así lo

comprendió Inclán y se atuvo a la minuciosa biografía Hidalgo, la vida del héroe, del historiador Luis Castillo Ledón ¿Recordaría Inclán una cita de Renán que hace Castillo Ledón? "¿A qué se reduciría la vida de Alejandro -pregunta Renán- si nos limitásemos a lo que materialmente hay en ello de cierto?" Y agrega: "Hasta las tradiciones en parte erróneas contienen una porción de verdad que la historia no debe mirar con indiferencia".
    El dramaturgo Inclán eligió tres momentos de la vida de Hidalgo: las vísperas del grito de Dolores, un momento de duda de sus generales frente al enemigo, cuando la columna insurgente sufre peligrosa derrota en Calderón, y aquel en que los tribunales militar y eclesiástico juzgan a Hidalgo, lo sentencian y degradan. Se hizo necesario un epílogo, monólogo antihistórico que precede a la descarga que arranca la vida al héroe allá adentro, entre bastidores...
   El drama Hidalgo, de Inclán, está bien resuelto y su postura escénica es magnífica. Hay que decirlo sin ambage ni reticencia. Buena pieza de teatro, aunque con escenas convencionales, y sorprendente presentación escénica. Tengo para mí que la imponente escenografía de Julio Prieto aplana un poco la pieza, la interpretación y la dirección en general. No puede uno dejar de elogiar la propiedad con que se reproduce la sacristía del curato de Dolores (tal vez amplificada por la fantasía de Prieto) ni la soberbia construcción del patio colonial que sirve de escenario para el doble juicio a Hidalgo. Ni antes, ni ahora, Chihuahua lo soñó mejor. Pero todo ello no resta, sino más bien suma en el gran espectáculo que ideó y dirigió con indudable acierto de perito el acucioso Celestino Gorostiza.
    

   Tengo para mí que toda crítica, o crónica, o comentario, sobre un suceso teatral, debe ser en razón de los resultados obtenidos, de su intento y de su esfuerzo creador. Sobre esta base, la crónica se vuelve elogio puro, encendido, verdaderamente entusiasta. Porque la pieza de Inclán es muy teatral, sin dejar de ser sobriamente didáctica -yo sugeriría algunos cortes-, porque la interpretación en conjunto está bien llevada; porque la presentación estrictamente histórica -muebles, suntuaria, clima insurgente- es respetuosa, y porque, en síntesis, el espectador erudito no se siente muy defraudado, el hombre medio afirma muchos conocimientos y el lego sabe ya a qué atenerse respecto a cómo Hidalgo se vio impulsado a actuar la madrugada de un 16 de septiembre histórico, cómo actuó frente a sus generales -no estoy de acuerdo con el Allende de Inclán-, y cuál fue la postura del cura ante sus jueces militares y ante sus victimarios eclesiásticos. Inevitable el desencanto del desenlace ya conocido por todos, no daña en general al conjunto de esta pieza estimable y respetuosa.
     El ya maduro actor José Luis Jiménez hizo un Hidalgo muy histórico y tradicional. Lo mantuvo con dignidad y le dio conmovedora calidad humana. Intervienen en la interpretación cerca de 70 actores. Imposible citarlos a todos, aunque todos lo merecen, profesionales o alumnos de la escuela dramática de INBA. El más justo elogio hay que abonarlo al crédito bien cimentado de Gorostiza, alma y nervio, sin duda, de esta singular efemérides teatral.