La segunda versión de El vendedor de muñecas gustó más que la primera. II Armando de Maria y Campos |
Alrededor del año de 1934 don Nemesio García Naranjo había desdeñado públicamente a la generación de literatos que surgió después de 1915. Francisco Monterde salió en defensa de esta generación, que es la suya, y probó la existencia de poetas y novelistas dignos de elogio. Al hacer la crónica de El vendedor de muñecas en 1936, dijo: "Hoy nos complace afirmar que entre los modernos comediógrafos mexicanos el autor de esta obra (El vendedor) ocupa un lugar que pocos podrán disputarle", y agrega: "nos complace también que una de las mejores -y desde luego la mejor escrita- comedias que ha estrenado la compañía argentina sea, precisamente, la de un autor mexicano". |
si eso era todo lo que había escrito de teatro, y como sintiendo rubor por la reincidencia en estéril pecado, me confesó que tenía casi concluidas otras dos comedias, una en tres o cuatro actos sobre Manuelita Sáenz, la valiente amante de Simón Bolívar, y otra sobre el problema de la falsa nacionalidad que los extranjeros residentes en México tratan de inculcar a sus hijos nacidos en la tierra de adopción. Esta última comedia se desarrolla durante la primera guerra mundial y exhibe el desencanto de dos jóvenes hijos de padres francés y madre mexicana, que salen de México a incorporarse en el ejército de Francia para defender la tierra de su padre y las tradiciones que creían también suyas, y se encuentran con que en Francia todo les es ajeno, porque nacidos en México, absorbidos por la vida mexicana, no tienen nada de franceses como no sea el apellido paterno. Don Nemesio me declaró que tal vez no las concluiría nunca... |
En la versión de ahora se suprimieron varias "muñecas"-, Matilde, Susana-, y Gutiérrez y Quincey, personajes episódicos. Se le dio mayor importancia a la doncella Marta, y al criado Ramón se le convirtió en homosexual. Detalles éstos que en realidad no desfiguran demasiado a la comedia; lo que sí la desvirtúa son los "cortes", en los que se perdió mucho del galano y florido estilo de García Naranjo, y muy particularmente los que se le hicieron a los parlamentos de la Catalina, que si pueden considerarse discursivos, en cambio contienen la filosofía de la comedia y justifican la rebeldía de Catalina como mujer inconforme con que la vistan, la eduquen y la vendan como muñeca. El importante personaje que es Doyen recibió de Miguel Manzano una caricaturesca aunque muy divertida versión. A los "cortes" señalados hay que agregar el regalo ininterrumpido de "morcillas". Por esto he dicho que El vendedor de muñecas de ahora resulta pieza muy distinta de la que conocí en 1936. |