Declara el Teatro Experimental Israelita -formado por jóvenes de la colonia israelí en México, todos ellos dedicados habitualmente a diversas actividades ajenas a representar comedias-, que no lo mueve ningún otro afán que el de dar a conocer el moderno teatro yidish o hebreo que es "muy poco conocido en este país", es decir, en México. Con Ellos llegarán mañana, primera pieza teatral de Nathan Shaham, que pertenece a la generación de dramaturgos jóvenes (no obstante que no es propiamente un joven, y parece que con esta obra, representada con éxito en Israel, supo ganarse un buen sitio en el mundo artístico de su raza), ha iniciado sus trabajos. El Teatro Experimental Israelita presentará obras hebreas e yidish vertidas -asegura- "al idioma de Cervantes".
Los orígenes del teatro judío vienen de muy lejos, como se sabe, y son tan viejos, que, tal vez, le ganen en antigüedad al de los griegos; pero el Teatro Experimental Israelita se propone representar el que refleja el resurgimiento nacional del pueblo de Israel, en el que dramaturgos, generalmente jóvenes, plasman el anhelo de libertad que existió siempre en Palestina y que dio lugar al nacimiento de lo que hoy es el Estado de Israel. Se trata, pues, de un teatro joven y de alcances políticos.
Ellos llegarán mañana, pieza en tres actos, de Nathan Shajan, residente en Israel, traducida en México por L. Rosenfeld y Sergio Nudelstejer B., es un modesto drama que trata de reflejar aspectos de la lucha por crear el moderno Estado israelita. Carece propiamente de argumento y se limita a reflejar momentos de la lucha de los patriotas israelitas, para crear una patria fija. Indudablemente que debe ser de profundo interés para los hebreos de todo el mundo, y si logra satisfacer a los de México creo que el Teatro Experimental Israelita, que accidentalmente dirige el actor francés André Moreau, ha cumplido ampliamente su ya iniciado, ambicioso propósito.
La obra fue presentada -teatro del Caballito, 28 de mayo- con modesta propiedad. Todos los actores aficionados son israelitas nacidos en México, excepción hecha de dos alumnos de la Escuela Dramática de Bellas Artes, Sergio de Bustamante y Carlos Rodríguez, y todos se muestran inmaduros, incluso los mexicanos, destacándose éstos, sin embargo, por sus anteriores experiencias. En el reparto figura una mujer, confiada a la joven Jane Kleinburg, cuya belleza luce solitaria, como un claro diamante sobre un terciopelo oscuro.
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Respaldan estas representaciones poderosas "patrocinadores" de la colonia israelita.
En un rincón del estacionamiento de Gante 12, en el entresuelo, se ha construido una sala de espectáculos de drama o comedia. Adopta la forma de una media luna, y se divide en amplio, chaparrito escenario, y en la "luneta" propiamente, por 91 butacas cómodas forradas de peluche verde oscuro, y está bien iluminada por dentro y por fuera. Se trata de una sala, digámoslo de una vez, muy "mona".
Para inaugurarla -sábado 30 de mayo-, se eligió al grupo experimental Teatro de Arte de México, A.C., que anima personalmente con tesón y fe, el joven actor no profesional Jebert Darien, secundado por la también actriz no profesional Dolores Bravo. El Teatro de Arte de México, A.C. pasa largas temporadas en receso, sin presentarse al público. Su labor carece de continuidad, y esto hace que cada vez que hace nueva salida emplee elementos de distintos grupos que también se esfuerzan por darse a conocer y ocupar un sitio en el teatro profesional... o en el cine.
La nueva sala de este grupo experimental, precisamente para inaugurar la sala Gante, ha sido con una obra de gran fuste de Henrik Ibsen, Juan Gabriel Borkman, drama en cuatro actos, una de las últimas creaciones ibsenianas, pues fue estrenada en 1898. Como se sabe Ibsen dejó de escribir en 1901 y murió en 1906. Juan Gabriel Borkman es totalmente desconocido para las generaciones actuales, porque obra que requiera de un gran actor y de dos capacitadas actrices no es fácil de representar con dignidad. A principios de siglo, México pudo vérsela a Zacconi, a Novelli y a Thuillier, a aquéllos, en italiano, a éste en español. Años después, se atrevió con ella, y por cierto muy dignamente, Julio Taboada, gran actor español hecho en México, injustamente olvidado; ahora Jebert Darien, Dolores Bravo y Pilar Sen, pero es verdad que se trata de actores y actrices de teatro experimental.
Juan Gabriel Borkman es obra magnífica, ejemplo de teatro de un gran pensador y de un soberano autor. Ibsen, como se sabe, y casi resulta lugar común decirlo en una crónica que se limita a registrar la efemérides de la |
reposición de uno de sus mejores dramas, es el origen de todo el teatro contemporáneo. Sin Ibsen ¿qué hubieran sido O'Neill o Lenormand? Bien; no es éste el momento de hablar de Ibsen, aunque es oportuno recordar que a un escritor mexicano, Carlos Barrera, se debe una excelentísima traducción de Borkman. No se aclara de quién es la que se representa en la sala Gante, y que está interpretada con respeto, cariño y buena voluntad, y presentada con discreta propiedad. Jebert Darien sale al final aprobado de tan difícil prueba; se muestra sobrio y seguro. Pilar Sen (Gunilda), actriz profesional y Dolores Bravo (Ela), dijeron los tremendos problemas de las dos gemelas con seguridad y respeto, acercándose mucho a los difíciles y atormentados tipos que creaban. Ricardo Fuentes dio ejemplo de notable naturalidad en el viejo Fondal, y completaron discretamente el conjunto Antonio del Valle, Ada Carrasco, Ulalume y Claudia Rincón.
Apoya y protege estas representaciones un patronato en el que figuran hombres poderosos en el mundo de las finanzas, un historiador joven y hasta una modista de ropa para teatro... |