El lobo feroz. [Inserción manuscrita de la autora.]
Con una anécdota lo bastante trillada y simple como para que se
adivine desde el primer acto todo lo que va a ocurrir, Rambal logra una comedia ligera bastante aceptable.
La pobreza de diálogo, la
substituye Rambal con detalles de dirección
bastante válidos. Si sobreviene una carcajada en el público, generalmente no
es porque la comedia la provoque, sino un gesto ideado por Rambal.
Kitty de Hoyos -que tan pronto pasa de una pieza de Anouilh, a “enseñar pierna” en un teatro frívolo o en una
pantalla cinematográfica, como de una obra trágica de |