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Lo primero que hace como teórico,
es decirle al actor que el público no es una masa informe o uniforme, sino que
entre los hombres que forman “el público” hay división de clases, así pues el
actor debe tomar partido por su personaje o contra de su personaje, según sea
su actitud para con una clase social, si amistosa, si hostil. |
diorama
teatral
Nací de padres Y aprendí el arte de ordenar. Pero comencé a mirar alrededor de mí. La gente de mi clase no me gusto... … Sí, divulgo secretos. Estoy |
Al final, decide que no le gusta ordenar, ni ser servido y pone todo su arte al servicio de sus ideas. Y así Brecht, hombre de teatro que fundió al dramaturgo, al poeta, al director, al maestro, dedica sus energías a la modificación, al cambio de las sociedades, del hombre, y lanza un reto a la Humanidad que sintetiza en una frase de su Galileo Galilei: “el destino del hombre está en el hombre”... no en el destino. El antidogmático se dedica a demoler héroes, a demoler a una sociedad decadente, a demoler convenciones teatrales, se dedica a narrar los hechos en una forma totalmente nueva, rompiendo lo habitual, haciendo insólito lo frecuente. Goethe en su Tratado de la poesía épica y dramática |
establecía una sola diferencia entre el poeta épico y el poeta dramático: El primero -decía-, presenta el acontecimiento como absolutamente pasado y el segundo -o sea el poeta dramático-, lo presenta como absolutamente presente. Hace notar Paul Rilla en su ensayo sobre el Teatro épico y dramático que Brecht hace una alianza entre las dos formas de vivir el acontecimiento y dice que de una alternancia de lo épico y lo dramático, Brecht, hace un acontecimiento teatral. Nada más cierto. En La excepción y la regla, la crítica de Brecht se endereza en contra de la justicia (burguesa), que se siente con la obligación de defender a los que están arriba: |
Cuando el inocente es abatido, en torno a su cuerpo se reúnen los jueces y lo condenan. Sobre la tumba del justo asesinado, ha de asesinarse también su derecho. |
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Al presentar Brecht a un hombre que asesina a un sirviente al que ha vejado y maltratado, golpeado y humillado, cuando el sirviente va a ofrecerle agua en medio del desierto, es absuelto por el tribunal que se apoya en el argumento de que obró en defensa propia, ya que temió que aquel sirviente lo matara, pues sólo odio podía esperar de ese sirviente quien lo había maltratado tanto. Hace clara pues, la idea de que lo lógico sería que aquellos que son vejados y humillados y obligados a vivir en el hambre, mataran a aquellos que los tienen sojuzgados. Es decir, un acontecimiento diario, como es el hecho de que un trabajador soporte su miseria y su doblegamiento, Brecht nos lo presenta como algo absurdo. La regla hubiera sido que el sirviente matara, la excepción que el sirviente ofrezca agua a quien lo hace vivir en condiciones infrahumanas. Este es el punto clave de la teoría de Brecht: por medio del pensamiento influir en el espectador para que éste tome decisiones y mueva su voluntad atrofiada. Es la forma que Brecht conduce a su auditorio a una verdadera valoración de su ambiente y de los hechos con que debe enfrentarse. Porque para Brecht la existencia social es la que determina el pensamiento. Es un avance que
nuestra juventud -que se
dedicará al teatro profesional el día de mañana-, se preocupe por llevar a la escena a este autor que tan
importante es para la dramaturgia moderna. Desde luego la puesta en escena
tiene errores -lógico-, como la lentitud, la monotonía
(ajena totalmente al teatro brechtiano), la música poco adecuada de las
canciones, etc… pero ya es algo que estos jóvenes
estudiantes traten de salir de los formalismos.
El recital poético inicial muy bien dirigido por Enrique Lizalde y también muy acertada la elección de los poemas y parábolas, forma de narración teatral preferida por Brecht. Un actor de enormes posibilidades se hace presente: Luis Miranda. En fin un esfuerzo que a fuerza constante dará buenos frutos.
Perdón es
usted maravillosa. Teatro D'Alarcón.
Autor, Georges Feydeau. Adaptación de Raúl Zenteno. Escenografía, David Antón. Actores, por orden de
aparición: Polo Ortín, Eduardo Suárez,
Celia D'Alarcón, Pomponio,
Óscar Pulido, V. Manuel Castro, Gloria Santacruz,
Mary Ellen, Gustavo Arreola, Alfonso Arana, Yapur Chehuan, Sergio Elizondo, Emilio Abdala, etcétera.
Se ha estrenado un teatro, y si bien esto podría ser motivo de satisfacción, después del estreno de Perdone, es usted maravillosa, consideramos que el acontecimiento tuvo más de infausto que de feliz. |
Así como hay actividades
teatrales que son loables por su esfuerzo, aun cuando su calidad diste de
llegar a la perfección, hay otras de ésas no sólo deleznables, sino que merecen
una enérgica reprobación, por las consecuencias tan nocivas, de distintos
órdenes, que pueden acarrear. No hablemos ya de la escenografía, que no nos explicamos cómo puede haberla firmado David Antón; ni de la dirección, que no existe, ni de la falta de respeto hacia el público, cuando los intermedios se hicieron durar más de media hora para llegar después al parto de los montes. |