Tres obras de teatro japonés: El tambor de seda, La
almohada mágica y La bella y el poeta.
Teatro del Granero. Autor, Yukio Mishima. Dirección: Óscar Cossío. Escenografía, Arq.
Rodolfo Uzeta. Vestuario Femenino: Serdjouhie M. de Boyadjieva.
Reparto: Stella Inda, Ángel Casarín, Enrique Reyes, Lourdes Canale, etc.
Aprovechamos la ausencia de estrenos durante la pasada semana, para referirnos a un espectáculo que no habíamos tenido oportunidad de comentar: las tres obras en un acto de teatro Noh moderno. La distinción de moderno se hace debido a que el género Noh se remonta al siglo X y fue cultivado aproximadamente durante 6 siglos. En la actualidad se conocen únicamente 241 obras completas de ese género, cuya profundidad filosófica no tiene paralelo en el mismo Japón. Se trata de un teatro en el cual la fantasía y el símbolo juegan un papel preponderante y el público al cual está destinado es un público culto, que sepa comprender el pensamiento abstracto y que esté plenamente imbuído en el conocimiento de las religiones y principios filosóficos del sintoísmo y del budismo. Los espectáculos del teatro Noh, están formados por cinco dramas, cada uno de los cuales pertenece a un distinto grupo, según su tema. Estos grupos son: el Kami-mono, que trata en general de un ser divino; el Shura-mono, -que significa obras que tratan del purgatorio- en las que se habla generalmente de hechos guerreros; el Kazura-mono, que equivale a decir “obras de mujer”, en donde la heroína es una mujer que se ve envuelta generalmente en una historia de amor; el cuarto grupo es el Yobamme-mono, con temas de celos, venganza, costumbrismo, etc. Y el quinto, el Kiri-no-mono, con temas de aparición de monstruos o seres sobrenaturales. Debido a que en el espectáculo de teatro Noh, además de los 5 dramas, se representan pequeños entremeses -del género Kiogen- entre uno y otro, lo que hace extremadamente largo el espectáculo, las obras del quinto grupo -o finales- son siempre de mucho movimiento y acción. Así pues, las obras que hemos presenciado -escritas por un dramaturgo contemporáneo- derivan de aquellas en cuanto a los temas, aunque con evidentes variantes en cuanto a la técnica. Puede deducirse, por ejemplo, la correlación entre El tambor de seda con las obras del grupo Kazura-mono, no sólo por ser obra lírica, sino en pequeños detalles, como el de que la figura femenina está representado por un laurel, común es que en las obras del grupo Kanzura-mono la mujer represente el espíritu de un árbol. Sin embargo, otros elementos de la vida moderna, inyectados al drama, le otorgan nuevas características a la exposición de los temas. También la escenificación tiene grandes variantes, pues por ejemplo, en la que nosotros hemos presenciado -no sabemos cómo se representarán en el Japón estas obras de teatro Noh moderno- los papeles son actuados por hombres y mujeres, y en cambio en el drama Noh, el actor hombre usa una máscara femenina cuando tiene que representar a una mujer. En lo literario, puede apreciarse |
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