méritos
como actor, sino porque su acento español en el hablar, disuena con el tono
del resto de los actores.
Brillante
la actuación de Claudio Brook, actor capaz de caracterizarse siempre con
acierto -no hablamos del exterior, que eso es fácil, sino del
interior.
En Emma Teresa Armendáriz se advierte el enorme amor
que puso al trabajar ese personaje, lleno de ilusión, de ternura e inquietud,
al que interpreta con gran hondura humana.
A Carmen Sagredo, en esta ocasión le vimos una
deficiencia: sólo proyectó las cualidades negativas del personaje, lo
superficial y no las positivas, lo verdaderamente profundo. Sobresaliente la
actuación de Jorge del Campo en ese personaje que es inseguridad, amor... y
más inseguridad.
Muy bien Miguel Suárez, Jorge Mateos y María Rubio.
De Eugenia Avendaño podemos decir, que nos satisface enormemente su retorno
al teatro, de donde no debe alejarse, dadas sus cualidades de actriz.
Julio Prieto salvó con buenos recursos el tropiezo
que representaba llevar esta obra a un teatro círculo.
En resumen, La gaviota, de Chejov, en el Granero, es una representación digna que usted debe ver.
El relojero de Córdoba. Teatro del
Bosque. Autor, Emilio Carballido. Dirección, Héctor Mendoza. Música, Rafael
Elizondo. Escenografía, Arnold Belkin. Reparto: Rafael Dantés, Francisco
Jambrina, Ana Ofelia Murguía, Amparo Villegas, Aurora Alvarado, etc.
Con la más pura poesía y |
sencillez
en el lenguaje, Carballido hace en esta obra, una fuerte crítica a la
venalidad de jueces y gobernantes, y a la incapacidad que para otorgar
justicia tiene un mal régimen gubernamental. Este mensaje se trasluce a
través de las peripecias acaecidas a un relojero -toda una leyenda- y de las circunstancias dijéramos kafkianas -aún cuando
privadas de angustia -en que se ve envuelto dicho relojero. Es esta obra -valiente como pocas- una de las mejores de su autor.
A la escenografía, hecha con talento y finísimo
gusto, puede objetársele el haber sido poco funcional. Arnold Belkin olvidó
que la escenografía es parte de un todo y en lugar de buscar el propio
lucimiento debe ser servidora de la obra creativa.
Héctor Mendoza, a quien consideramos uno de los
mejores directores jóvenes de nuestro teatro, en esta ocasión no acierta. No
es posible sostener un tono dramático de una obra que es todo lo contrario.
¿No se dio cuenta Mendoza que se trataba de una comedia?
No comprendemos cómo puede un director dirigir una
obra que no siente. Este privar a la comedia de todo el sentido de farsa que
tiene, estuvo a punto de dar por tierra con el espectáculo y repercutió en
perjuicio de los propios actores, ya que sus personajes quedaron desleídos al
quitárseles todo lo que de sátira tenían, como por ejemplo el ministro, la
Casilda y el propio relojero.
Eurídice. Teatro Orientación. Autor, Jean Anouilh. Dirección, Jebert Darién.
Escenografía, Antonio López Mancera. Traducción, Aurora |
Bernárdez
y Guillermo de Torre. Reparto: Felipe Santander, Ricardo Fuente, etc.
El que nos pusiéramos a hacer comentarios sobre la
obra de Eurídice de Jean Anouilh, daría lo mismo exactamente que si
los hacemos sobre el Hamlet, o sobre cualquiera otra obra, puesto que
la representación, tal y como se lleva a cabo en el teatro antes citado,
tiene tanto que ver con Eurídice, como podría tener que ver con Hamlet;
es decir, nada.
Claro está que podríamos hablar de esta obra tomando
en cuenta el texto leído, pero es el caso que lo que tenemos que comentar es
la puesta en escena, por lo cual sólo diremos que fue representada con los
parlamentos de Eurídice de Anouilh, otra obra, que podría ser Jano
es una muchacha o Cada quien su vida, ¿quién lo sabe?
El único intérprete que lucha denodadamente por hacer
algo digno y cuya voz resuena en el vacío, es Felipe Santander.
¡Ah, me olvidaba! Una joven hace su debut: Elvira
Castillo. ¡Más valía que no hubiera debutado nunca! |