autores
en gran cantidad de actitudes y aspectos -con el propio
Carballido quizá-. Se adivina la simpatía del autor al trazar por
ejemplo a personajes como Edmundo Rojas, el obrero, “hombre común que quiere
a una mujer común” y que en medio de su brusquedad es limpio de pensamiento y
obra.
En cuanto a la composición técnica, es quizá su único
defecto el haber intercalado la escena del primer acto entre César Miró y
Lucila Godoy, que hace excesiva la narración y no adelanta en nada la acción
de la pieza. En cambio un acierto definitivo de Carballido es el crescendo con que mantiene la obra desde el primer acto hasta el último.
La dirección de Wagner, cuidadosa de los matices, del
ritmo y de la tesitura que debe guardar cada personaje, viene a ser, junto
con la de Las alas del pez, una de las mejores que nos ha brindado
este año.
Evidentemente
Antonio López Mancera se encontró con serias dificultades para dar cabida en
un escenario tan reducido, a una estancia y una recámara y logró con acierto
su distribución -a pesar de la baja “estatura” del arco del fondo, que
no era posible resolver de otro modo- no así la estética misma de la
escenografía y el ambiente.
En lo que se
refiere a actuaciones, la Sabina que encarna Carmen Montejo es uno de los
triunfos más legítimos de esta actriz que se encontró con un personaje
extraordinariamente bien trazado, lo que le permitió dar vuelo a toda su
capacidad creadora ¿quién ha dicho que los intérpretes no son creadores?; lo
son, y Carmen Montejo lo demuestra. Ella es una Actriz, así con mayúscula. Su
oficio es tal que éste no se advierte, se la ve sentir, sufrir, reír, hablar
con la naturalidad de quien está en su casa, en una palabra se la ve vivir en escena, privando a este “vivir” de todo lo que de lugar común tiene.
Entre los jóvenes valores, Enrique
Aguilar, Raúl Ramírez y Yolanda Guillaumin se llevan las palmas. Muy bien Ada
Carrasco y David Hayat y en general el resto del reparto todos justos y
medidos.
Después de este estreno esperamos con verdadero
interés el próximo de Carballido: El relojero de Córdoba que
comentaremos la semana próxima. |