Diorama Teatral

 

VII FESTIVAL REGIONAL DEL TEATRO DEL D. F.

                     Por MARA REYES

     Se ha iniciado el VII Festival del Distrito Federal preliminar del VII Festival Nacional de Teatro, que se verificará en Jalapa.

 Entre las obras anunciadas vemos autores nuevos y autores ya conocidos. El jurado está integrado por Luisa Josefina Hernández,  Margarita Mendoza López y Carlos Prieto. Las obras que se llevarán a escena son:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Calpuleque, Emiliano Zapata, de Mario Sevilla. Director, Hernán de Sandozequi V; El juicio, de Alfredo Pacheco B. Director, Alberto Moreno Colín; Entre la muerte, autor y director, De la Madrid Ochoa; El clamor de la Tierra, de Luz María Servín, que llevarán a escena dos grupos, uno dirigido por Ubaldo Márquez Cervantes y otro por Juan R. Campuzano; Cuartelazo, de Federico S. Inclán. Director, Salvador Carrillo; La antesala, autor y director Enrique Delgado Alatriste; Así pasan, de Marcelino Dávalos. Director, José Luis Guerrero B.; Columbus, 1916, de José María Campos, también será representada por dos grupos, uno dirigido por Javier Araujo y otro por Óscar Cosío, quien demostró su capacidad como director cuando puso en el Teatro del Granero tres obras japonesas hace unos meses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El telar rojo, autor y director, Victor Valencia, y para finalizar, el 15 de octubre, Yo soy Zapata, de Luz María Servín, dirigida por Jesús Cervantes, el mismo que el año pasado dirigió, de la misma autora, El paraje de la luna rota, con lo que se ganó el premio a la mejor obra, el mejor grupo y una mención honorífica por la escenografía.

Esperamos que este año, lo mismo que los anteriores, se den a conocer valores ignorados hasta ahora, como ya se ha comenzado a ver con la actuación de Margarita Isabel.

 

    Ella… yo… y mi suegra. Teatro Milán. Autor, Gilberto Laporte. Traducción de Irma Terragnuolo. Dirección, Ricardo Mondragón. Reparto: Corzo Duarte, Maresa Monty, Rosa Elena Durgel, Olga Rinzo, Eduardo Fajardo, Carlos Agosti, Alfredo W. Barrón y Aurora Campuzano.

Es increíble cómo un argumento que “podía” haber sido ingenioso, es convertido por el autor en sin fin de disparates. Es de esas obras hechas para divertir que aburren. Con eso está dicho todo, pues si su único objetivo no lo llena, qué más puede decirse. Las situaciones son totalmente absurdas, los personajes falsos, el diálogo pesado y no despierta interés en ningún momento.

La dirección, especialmente en lo que toca al personaje encarnado por Eduardo Fajardo, deplorable. Quiso darle mucho movimiento y marea tanto ir y venir. Por lo demás los actores hicieron lo que pudieron, aunque Aurora Campuzano no pudo casi nada. En cuanto a Rosa Elena Durgel, es una lástima que se vista con tan poco buen gusto.

La escenografía de Corzo Duarte, es un buen intento de hacer naturalismo y nada más.