Otelo
Teatro Xola. Autor, William Shakespeare. Dirección, Ignacio Retes. Escenografía y vestuario,
Julio Prieto. Reparto: Ignacio López Tarso, José Gálvez, Manola Saavedra,
Carlos Fernández, etc.
Con
ésta son tres las producciones magnas que nos brinda el IMSS en el flamante
teatro Xola.
No
vamos a internarnos en el estudio de esta tragedia de Shakespeare después de
los siglos que lleva de estrenada, discutida y comentada -lo que no quita que
aún haya un gran número de personas que confunden la protesta del autor ante
los prejuicios raciales, que son el fondo de la tragedia, con un simple drama
de celos- sino que nos limitaremos al aspecto puramente
interpretativo.
La
dirección de Retes -un verdadero alarde- demostró su
captación de los problemas shakespeareanos. Equilibrada su composición
escénica y admirable proyección de toda la profundidad humana de la tragedia.
Se
nos antoja sin embargo, que en la repartición de los papeles -quizá por el
carácter mismo de los actores- habría convenido más dar el
Yago a López Tarso y a Gálvez el Otelo, ya que por la propia naturaleza
introvertida del Yago, este personaje habría estado mas acorde con la
personalidad de López Tarso; y el primitivismo del moro, con la de José
Gálvez. Desde luego, se trata de una apreciación personal, que no va más allá
del comentario.
Lo que si resultó exagerado, especialmente en el
tercer acto, fue el “sube y baja”, por las escaleras. Este movimiento en las
escenas exteriores del primero y segundo actos es natural, pero en el tercero
se percibe en él cierto rebuscamiento. |
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Quizá
se me critique -también a los críticos se les critica y esto es muy
saludable- de detallista, pero -con relación al renglón de
Julio Prieto que por lo demás es excelente- resulta molesto en verdad, en la última escena, ese
vestido de Emilia hecho con la misma tela de la colcha roja con la que en
momentos se confunde.
Ignacio López Tarso y José Gálvez logran un “mano a
mano” difícilmente superable. En cuanto a Manola Saavedra, cada día se
perfila con mayor fuerza como una verdadera actriz. Temperamento, fuerza
dramática y enorme proyección de sus emociones. Ha logrado colocarse,
especialmente en el curso de este año, como una de las actrices jóvenes más
cuajadas.
Excelente el trabajo de Leonor Llausás, Carlos
Fernández, José Carlos Ruiz y el de Aarón Hernán, este último a quien vimos
por primera vez en La cita y después en El tigre a las puertas,
en donde no fue muy afortunada su actuación, logra una magnífica interpretación
de su Rodrigo; es sin duda, una de las promesas que fructificarán. Muy bien
también Rafael Estrada, Reynaldo Rivera, Héctor Andremar y en general el
resto del reparto.
En cuanto a Erna María Baumann, no justifica en forma
alguna el crédito que se le da, su actuación deja en el espectador la misma
huella que dejaría un puñado de arena en un desierto.
En síntesis, este Otelo, es uno de los esfuerzos más
loables por dar a conocer a Shakespeare, tal como es, sin falsedades ni pretensiones
de impresionar. Nuestra enhorabuena. |
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A su imagen y semejanza.
Teatro Arlequín.
Autor, Rafael Solana. Dirección. Ricardo Mondragón. Reparto (por orden de
aparición): Nadia Haro Oliva, José Luis Jiménez, Luis Manuel Pelayo y Carlos
Riquelme.
Continúa el Festival del Teatro Mexicano con la
reposición de esta comedia de Solana, con la cual son ya tres las obras de
este alto funcionario de la SEP que suben a la escena en este Festival. De
ellas es sin duda ésta la mejor lograda. Alimenta a esta obra la forma
clásica de sus comedias: una trama más o menos inverosímil de la que se sirve
para dar el toque irónico, humorístico. En esta obra, incluye además un tono
romántico-sentimental que añade nuevos matices a la comedia. La fluidez de su
pluma se percibe en la agilidad de su diálogo, en el trazo de sus personajes
y en la forma de resolver las situaciones planteadas. Ojalá que Solana,
siguiendo el camino trazado, nos diera una comedia de mayores alcances, ya
que es uno de los pocos comediógrafos mexicanos que posee el don del
humorismo fino.
La
comedia, tal y como está puesta, parece hecha para Nadia -confesemos no haber visto esta obra en su estreno en 1957- y Luis Manuel Pelayo, quien hace una creación de su Carlos, papel de
difícil ejecución por la transformación paulatina que va sufriendo a través
de la obra.
Carlos
Riquelme, más actor que
nunca -por fortuna ha prescindido de esa comicidad burda en la que había
caído- y José Luis Jiménez de quien conocemos sobradamente su calidad,
conforman todo el reparto.
Una comedia que le hará pasar un
buen rato.
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