Society del Instituto
Anglomexicano, aunque tal vez porque la pretensión fue mayor, el resultado
fue menos afortunado.
Es curioso, pero a pesar de que dentro del reparto
figuraban personajes reconocidos, como Nancy Caroll, la impresión general fue
la de un teatro de aficionados. Y esto, en parte, puede atribuirse al
director. ¿De dónde saca esa idea de hacer estático el teatro
de Shakespeare? Por ejemplo, esa escena en que la reina Margarita maldice a
aquellos que la han ultrajado y se erige en profetisa, es una de las que
mayor fuerza requieren y el director la frena desde el momento en que asigna
a cada quien un sitio fijo y determinado e impide que se lleve a cabo el
juego escénico. Es por esto que una actriz como Nancy Caroll quedó
restringida a las mínimas posibilidades.
Fuera del Ricardo III, que desempeña Raúl Ortiz
y Ortiz y de quien lo que más resulta es su buena caracterización, sobresale
un solo actor: Joseph Ruffino. Alice Kuehne pronuncia espléndidamente el inglés,
pero le falta alma. ¿Con otro director podría Alice llegar a actriz
magnífica?
Por otra parte no podemos admitir los cortes que
hicieron a la obra, por ejemplo el de toda la intriga entre Buckhingham y
Ricardo, que lleva por objeto que el Lord Corregidor, en nombre del pueblo,
pida al duque de Gloucester que acepte la corona. Al suprimir a este
personaje y al dejar esa intriga cortada por mitad, se pierde el sentido de
cómo llegó Gloucester a convertirse en Ricardo III.
Un esfuerzo loable que un director malogró.
Los tres etcéteras de don Simón. Teatro Fábregas. Autor: José María Pemán. Dirección: Fernando
Granada. Escenografía y vestuario: H. Palet. Reparto: Fernando Granada,
Pastora Peña, Carmen Salas, Guillermo Orea,
etcétera.
Existe una evidente diferencia entre el teatro
antiguo y el teatro anticuado. Y en esta comedia todo es anticuado, tanto
que consiguen el milagro de hacer que el espectador se sienta en una
representación de allá por los veintes y además medio anciano. Así no hay disparidades.
Anticuada la comedia, el director, la escenografía, las actuaciones y... el
público.
Lástima que actores de tan buena factura como Carmen
Salas y Guillermo Orea estén perdiendo su tiempo con ese teatro tan fuera de
nuestra época y tan alejado de nosotros.
No
es poniendo estas obras como estos actores españoles recién llegados se ganarán al público de México...
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