El escándalo de la verdad. Teatro Basurto. Autor, Luis G. Basurto. Dirección
Fernando Wagner. Escenografía, David Antón. Reparto: Carlos López Moctezuma,
Luz María Núñez, María Teresa Rivas, etc.
Con esta obra, Basurto viene de nuevo por sus fueros y se rehace del
pasado fracaso de Los reyes del mundo. La crítica que lleva a cabo de
la alta burguesía mexicana, con sus banqueros, militares, falsos aristócratas
y especialmente políticos (a los industriales es a los que mejor trata) es de
una valentía merecedora de todo nuestro aplauso.
En la explicación que hace del por qué del actual
problema de la hamponería juvenil lleva implícita una denuncia a los padres
que abrumados por sus compromisos, tanto, de trabajo como sociales, olvidan
que a los hijos hay que brindarles comprensión además de afecto.
Podrá
decirse, y no dudo que alguien lo asegure, que adolece la pieza de un
apelotonamiento de distintos conflictos, sin embargo, puede decirse en favor de
ella, que el propio planteamiento del primer conflicto lleva
lógicamente hacia los demás con unos padres que viven en la forma como
Basurto los presenta, no puede esperarse sino que en sus hijos se produzcan
los fenómenos de desajuste que aparecen en los hijos de la familia
Vázquez Robles que Basurto pinta. No hace falta más que leer el periódico
para comprobar la veracidad del tema ideado por Basurto. Tampoco se trata de
un retrato de la realidad, sin juicio ni interpretación; no, el autor
consiguió en esta
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ocasión
hacer una pintura, no un retrato, es decir reflejar la realidad,
interpretándola.
Quizá
cayó el autor en algunas exageraciones, como por ejemplo en la creación de la
figura de doña Loreto, que viene a ser más que un personaje una caricatura de
un personaje, pero en realidad son exageraciones de poca monta.
La
dirección, lo mismo que la escenografía, cada una dentro de su respectiva
finalidad estuvieron correctas.
Carlos
López Moctezuma, sincero, seguro de sí mismo y actuando con la flexibilidad
de quien conoce el teatro y sabe cómo encontrar la forma y la emoción
adecuadas. María Teresa Rivas, en cambio, en un tono menor a como estamos
acostumbrados a verla. Una actriz que rebela una gran profundidad al
interpretar sus papeles es Luz María Núñez; es de las que se entregan en cada
papel, sin restricciones, sin subterfugios.
Un
joven actor aparece por vez primera en nuestros escenarios: Enrique Becker,
principio que augura una buena carrera, lo mismo que el de Gloria Silva, a
quien lo único que habría que aconsejarle es que procure dominar más su gesticulación. En cuanto a Héctor López Portillo, Raúl
Ramírez, Pedro Galván y el resto del reparto, todos actuaron con discreción
Madrugada. Teatro
11 de Julio. Autor, Antonio Buero Vallejo. Dirección. Luis G.
Basurto. Escenografía, David Antón. Reparto: Ofelia Guilmain, José Baviera,
Amparo Villegas, Carlos Navarro, etc.
En esta obra al autor toma
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como fuerzas en conflicto por un lado a una mujer a
la que preocupa un problema efectivo, al que hace aparecer como primordial en
la vida, y por el otro a un grupo de parientes a quienes importa únicamente
el dinero y a quienes la voracidad y la falta de escrúpulos los lleva a la
calumnia y al crimen.
En medio de esas dos posturas una
joven, niña aún, se debate haciendo notoria la nefasta influencia que puede
ejercer el ambiente y especialmente los padres en la educación de un hijo.
Lo más curioso de la pieza o episodio
dramático, como le nombra el autor, es la técnica que usa en su desarrollo.
Tal parece que estuviéramos presenciando una obra policíaca, por el género de suspense que utiliza y por el tipo de desarrollo.
Especialmente difícil es el papel que
Ofelia Guilmain desempeña, puesto que desde el momento en que la obra se
inicia, sus diálogos, que anuncian ser colofón de una tragedia, deben ser
dichos en un tono alto que no debe perderse en ningún momento durante todo el
desarrollo de la pieza; por lo contrario, debe aumentar a medida que el
clímax se acerca, lo que Ofelia logró de manera admirable.
La dirección mantuvo correcto ritmo y
tono. José Baviera, Amparo Villegas, Carlos Navarro y Malena Doria, lograron
interpretaciones del todo justas. En cuanto a Ernesto de Llano, mucha diferencia pudo apreciarse entre su anterior aparición en El crimen
pluscuamperfecto y la obra que nos ocupa, esperemos que siga progresando.
Discreto el resto del reparto.
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