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Diorama Teatral

TRES NAUFRAGIOS
Por MARA REYES

 

 

    El pato salvaje. Sala ViIlaurrutia. Autor, Henrik Ibsen. Dirección: Dagoberto Guillaumin. Escenografía: Julio Prieto. Realizada por los Alumnos de la Escuela de Arte Teatral del INBA. Reparto: Grupo de Alumnos.

Ibsen ha sido suficientemente comentado para ponernos a analizar su obra. Lo que sí llama nuestra atención es que sea llevada a escena por los alumnos de la Escuela de Arte Teatral del INBA. Si la interpretación de una obra eminentemente discursiva como lo es El pato salvaje, implica serias dificultades para una compañía profesional, se comprende que para estos jóvenes alumnos del difícil arte del teatro, los escollos sean en muchas ocasiones infranqueables. Sin embargo, la puesta en escena es decorosa. Algunos actores como Ángel Pineda, a quien ya habíamos visto una estupenda interpretación del Dromio de La comedia de las equivocaciones, demuestran ser buena semilla. Otros, como Rolando Castro y Angelina Peláez a quienes no recordamos haber visto antes, son una firme promesa. La dirección, sobria y sin alardes.

 

Secreto a voces. Teatro Basurto. Autora: Rosa Margot Ochoa. Dirección: Fernando Wagner.

 

Escenografía: David Antón. Reparto: Magda Guzmán, Manolita Saval, Magda Donato, Norma Angélica, Rebeca San Román, Marta Elena Cervantes, Ramón Bugarini, etcétera...

    Otra comediógrafa que fracasa en lo que va del año, aunque por muy distintos motivos de aquella Marissa Garrido de Lo que callan las mujeres. Rosa Margot Ochoa peca de ignorancia de la técnica teatral. La intención es buena, intenta la autora hacer una crítica de cómo la alta sociedad tiene que perder su integridad moral para poder adaptarse a su ambiente. Para decir esto recurrió a personajes anodinos, escenas en las que en un afán de decirlo todo digerido y como en una lección, resultan falsas y carecen de verdadera acción dramática. Necesita aprender a manejar la autora sus ingredientes. A pesar de todo esto, puede verse en Rosa Margot Ochoa un germen que si sabe desarrollarlo a base de estudio, daría buenos resultados.

Magda Guzmán, tan buena actriz como siempre, no tiene ninguna oportunidad de lucimiento en ese papel que viene a ser como el de “consejera universal”. Magda Donato, interpretando un personaje mejor plasmado por la autora, está estupenda; lo mismo que la joven Norma Angélica, quien desempeña el papel menos ingrato: una tonta. Decorosa la actuación de Diana Ochoa e insoportable la de María Elena Orendáin.

La dirección… hay naufragios que ni el mejor capitán logra impedir.

 

Crimen pluscuamperfecto

 

Teatro Once de Julio. Autor: Tono. Dirección: Víctor Moya. Escenografía: Rubén Galván, Reparto: Enrique Aguilar, Ernesto de Llano, Begoña Palacios, Alfonso Arana, etcétera.

Un nuevo teatro se estrena. Ni gritos ni trompetazos. La comedia, caricatura de una comedia policíaca no tiene atractivos, a pesar de que la trama es ingeniosa. Aquellos que son buenos actores como Enrique Aguilar y el desaprovechado Alfredo Pacheco, pasan inadvertidos. Begoña Palacios con su vocecita de acatarrada crónica no logra agraciar lo que nació desgraciado. El único toque de comicidad auténtica lo da Alfonso Arana, y Oscar Pulido le da el toque mortal.

Una comedia que Moya no debió dirigir.