Hamlet. Sala Chopin. Autor
William Shakespeare. Versión de Fernando Sánchez Mayans. Dirección, Raúl
Cardona. Escenografía, Antonio López, Mancera. Reparto: Carlos Cores, Sergio
Bustamante, Magda Guzmán, Leonor Llausás, etc.
El programa dice que se trata de una versión del Hamlet de Shakespeare… ¡más vale creer que averiguar!
Durante el primer acto, fue respetado más o menos el
original, pero el segundo y tercer acto podrían definirse como una parodia.
Se habla en el texto de “trastornos mentales” ¡a finales del
siglo XVI! y de otros anacronismos similares. En cuanto al lirismo de la
tragedia y a todos los conceptos que sobre diversos puntos expresa Hamlet (el
de Shakespeare)... no aparecieron por ninguna parte. A
Sánchez Mayans seguramente le pareció que eso no tenía importancia decisiva
en la tragedia, que no avanzaba la acción y ¡zas! los cortó.
Por otra parte, el director Raúl Cardona, categóricamente, no entendió la tragedia. Reconocemos que cuando dirigió Como
gustéis, también de Shakespeare, tuvo aciertos; pero en Hamlet, de no ser la iluminación, todo su trabajo constituyó una falta de respeto a
Shakespeare. ¡Y en el teatro, antes que otra cosa, debe haber respeto!
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Diorama Teatral
El HAMLET DE
SÁNCHEZ‑SHAKESPEARE
Por MARA REYES |
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En un afán de hacer la actuación “natural”, trató
Cardona de evitar un error en el que caen muchos directores cuando dirigen
una tragedia: el de decir trascendentemente hasta las frases más
insignificantes y que se refieren a la vida cotidiana. Y cayó en algo
mucho peor: hacer que todo parezca intrascendente. ¿Cómo es posible imaginar
a un Hamlet que hace “berrinchitos” y que se pone a patear el suelo como niño
malcriado? ¿De dónde concluyó Cardona que el personaje de Osric es la
caricatura de un afeminado?
Los actores ¿qué podían hacer bajo una dirección que
no comprendió una sola línea del texto shakespeariano? Sergio de Bustamante, en un esfuerzo inaudito logró momentos de
buena calidad y el famoso monólogo del “ser o no ser” se acercó a lo que
podría llamarse una buena interpretación. Pero siempre que intentaba aparecer
como loco, resultaba, por la dirección, o infantil o cómico. Imperdonable el
ponerse a dar de puntapiés a
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Laertes,
cuando este último se lanzó contra él en el panteón.
Entre los actores que mayor sobriedad tuvieron en su
interpretación están: Carlos Cores, Magda Guzmán, Enrique Aguilar y Guillermo
Herrera. Armando Luján y Enrique Reyes, decorosos. Leonor Llausás, que no
estaba en tipo, a pesar de su esfuerzo no logró las escenas de la locura que
son condición sine qua non en la interpretación de Ofelia.
A
Raúl Valenzuela, no sabemos quién le contó que puede hacer teatro ¡y clásico!
Lo más triste del caso es que después de una función
que vino a ser una parodia de una tragedia llamada Hamlet, y que no
tiene más parecido con el original que el nombre de los personajes, el
público se puso a aplaudir rabiosamente y a gritar bravos... ¡Y luego nos
quejamos de tener mal teatro!... Parafraseando, ya que eso de parafrasear
esta de moda, puede decirse que “los públicos, tienen el, teatro que se
merecen”.
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