Lo
que no apareció por ningún lado fue la mano de Xavier Rojas. Tal parece que
no fuera él el director. No sé en qué consista la “dirección técnica” del
señor Kayne, pero da la idea de haber consistido en tener a Rojas atado de
pies y manos, como lo hacen suponer los errores evidentes de dirección. No se
explica de otro modo el deshilvanamiento de algunas escenas, la hibridez de
las explicaciones dirigidas al público sin el debido aislamiento del
personaje que habla con relación a los demás personajes, y la forma monótona
que adoptó Rita Macedo, que habla recalcando y separando cada
sílaba.
Aldo
Monti descuella en una actuación sincera y sobria. Rita Macedo, salvo ese
cantado que debe tratar de corregir, por su bien, desempeña decorosamente su
papel. Miguel Ángel Ferriz, demasiado igual a todas sus actuaciones. María
Idalia y Carlos Nieto, discretos. La traducción dejó mucho que desear y la
escenografía -que entre paréntesis no viene en el programa el
nombre de su autor- es de buen
gusto y más que nada funcional; resuelve todos los problemas de movilización.
Su única falla fue la iluminación de algunas escenas.
Premios
otorgados por la Agrupación de Críticos de Teatro de México
Juan Ruiz de Alarcón (al mejor autor del año):
Federico S. Inclán, por su obra Detrás de la Puerta.
Xavier Villaurrutia (al mejor grupo experimental): Grupo de la Escuela Nacional de Arquitectura, por La
apassionata y El alfarero,
Al mejor director: Xavier Rojas, por El hombre que
hacía llover.
A la mejor actriz: Beatriz Aguirre, por El hombre
que hacía llover.
Al mejor actor: José Gálvez, por El hombre que
hacía llover, y José Baviera, por La carroza del santísimo.
A la revelación femenina: Kitty de Hoyos, por Sangre
verde.
A la revelación masculina: Fernando Luján, por El hombre que hacía llover.
Al mejor escenógrafo: Julio Prieto, por La muñeca
muerta.
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