DIORAMA TEATRAL
Por MARA REYES

Antígona. Sala Villaurrutia. Autor: Jean Anouilh. Director: Neri Ornelas. Escenografía: Marcos y José González Márquez. Reparto: Alicia Quintos, Helio Castillos, Agustín López Zavala, Francisco Jiménez, Laura Velarde, Héctor Bonilla, Dolores Moreno, etcétera.

se desconoce su identidad, un poco antes de ser conducido a la silla eléctrica una joven llega con el fin de ver si se trata de su hermano desaparecido diez años antes. Él niega serlo, pero deja entrever al público que sí es su hermano. Nunca llega a aclararse el por qué negaba su identidad, y al fin lo ejecutan. Como el lector puede ver, más superficial no podía ser. El ritmo con que está llevada la obra es lento en grado sumo. Las actuaciones dejan entrever buenos actores, ojalá demostraran que lo son.

     En un intento de superación que presentaba serias dificultades, y del que han salido airosos los alumnos de la Escuela de Arte Teatral, que dirige Dagoberto Guillaumin, se ha abierto la  temporada de dicha Escuela del INBA con una obra bastante compleja, ya presentada en México hace varios años: Antígona. Esta tragedia de Anouilh, de una extraordinaria calidad literaria,

actuada por todos los muchachos, entre los que destaca Alicia Quintos, Helio Castillos, Agustín López Zavala, Francisco Jiménez y Héctor Bonilla.  

   El valiente. Teatro Bon Soir. Autores: Halworth Hall y Bob Midlemass. Traducción y dirección: Carlos F. Galán. Escenografía: ??? Reparto:

   Deseos reprimidos.
En el mismo teatro se presenta esta obra en dos actos de Susan Glaspell, traducida y dirigida también por C. F. Galán, actuada por Fernando del Valle, María Eugenia San Martín y Ruth Elidé y representada con más propiedad que El valiente.
   En esta comedia el autor
es de una técnica difícil. En primer lugar aparece un personaje que representa el Coro, el cual desde el momento que se inicia la obra, relata el suceso del que ella tratará, agregando que Antígona no podrá huir a su destino, que éste está ya marcado. A ella héroe en el sentido helénico (aun cuando no hija de dioses), le está vedada toda solución, no tiene más salida que la muerte, no puede recurrir siquiera al refugio que el hombre tiene: la esperanza. Así pues, la trama se conoce desde que el telón es abierto. ¿Por qué? Porque en realidad la trama no es lo que importa, se conoce desde la época de los griegos. ¿Qué pretende Anouilh? Abreviando, Anouilh enfrenta al hombre y al héroe. ¿Qué cosa es para Antígona, Creón, y qué es para Creón-hombre, Antigonahéroe? Eso es lo que le importa a Anouilh. A través de este choque entre uno y otro, enfoca una serie de aspectos: la tradición, el amor, las distintas dimensiones de la ambición, las concesiones a que obliga el poder, etcétera. La intemporalidad de esta tragedia, es decir, el tener la posibilidad de situarla en cualquier época, la logra Anouilh a base de intercalar en los diálogos una serie de anacronismos que nos hacen olvidarnos de Antígona y Creón y ver el conflicto junto a nosotros, tangible, con una ocurrencia perenne, pasada y futura.
    La escenificación de tan excelente obra, aun cuando grande fue el atrevimiento, no deja defraudado al público. Está bien dirigida y bien

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alicia Quintos (Antígona) y Helio Castillos (Creón). [Pie de foto.]

Carlos Ulibarri, Lorenzo López, Fernando del Valle, Lupe Llaca y A. Martín del Campo.

El valiente es una obra en un acto, con pretensiones de drama, que en el fondo no dice nada, carece de conflicto y de situaciones dramáticas. Un hombre va a ser ajusticiado por un asesinato,

satiriza el auge que ha tomado el psicoanálisis y a lo que lleva el querer aplicarlo a diestro y siniestro, para mejor decir: sin ton ni son. El ritmo, en esta obra, lo cuidó mucho mejor el director, pero no dejan de ser ambas dos obras superficiales que no justifican los premios que se dice han sacado en Nueva York y Londres.