Iglú. Teatro Gante. Autor, Mark Feed.
Traducción y dirección, Luis Gimeno. Escenografía, Santiago Burgos. Reparto por
orden de aparición: Aldo Monti, Ignacio García Torres, Luis Gimeno, Virginia
Gutiérrez, Eduardo McGregor y Teresa Grobois.
Iglú es una comedia tolerable y nada
más. El argumento un poco rebuscado y sencillo a la vez, carece de agilidad
teatral.
Decididamente
a Luis Gimeno, Dios no lo llama por el camino de la dirección. En mi opinión
le falta una de las cualidades indispensables a un director, el saber medir
el justo medio. Gimeno consigue lo que todo director trata de evitar: que sus
actores nos hagan sentir continuamente que están mintiendo, y aunque el
teatro es ficción, es preciso que esa ficción sea revestida de veracidad. En
contraposición a su director, Virginia Gutiérrez trató de actuar con toda
naturalidad, lo logró en tal forma que lo confundió con no actuar. Aldo
Monti, durante todo el transcurso de la comedia estuvo desbocado, exagerando
la situación, pero en el caso de ambos actores la culpa no es tanto de ellos
como del director, el cual debe dar el tono y el marco dentro del que debe
moverse el actor. Luis Gimeno necesita aprender que entre los actores debe
haber una interrelación, debe existir un
acoplamiento. Las mejores actuaciones fueron la de Teresa Grobois en la interesada Clara Duval y la sostenida actitud impertérrita de Ignacio
García Torres, en el inteligente Kimo.
La escenografía fue de lo mejor de la comedia. Ojalá
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DIORAMA TEATRAL
Por MARA REYES
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Leonor Llausás.
[Pie de foto.]
que con las representaciones subsecuentes, ya sin los
nervios del estreno, se asienten los actores, con lo cual ganará en comicidad
y en calidad la comedia.
Zoé, “la ingenua”. Teatro Rotonda. Autor Jean Marsan. Traducción del
licenciado Eleazar Canale. Dirección, Ricardo
Mondragón. Escenografía, ¿? Reparto por orden de aparición: Mari Carmen Vela,
Alberto Catalá, Quintín Bulnes, Begoña Palacios, Leonor Llausás y Betty Salazar.
¡Cuán
destructora puede resultar la verdad cuando se dice sin ambages! He aquí la
tesis de este vodevil. El
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personaje del cual se vale el autor para hacer su crítica
es Zoé, una joven que no ha tenido educación, no
tiene prejuicios y acostumbra decir la verdad siempre; y a través de esa sinceridad que la caracteriza, el
autor se burla de las convenciones sociales y de la hipocresía humana, que a
pesar de todo es indispensable para la convivencia, según se saca en
conclusión.
En rigor la obra no pasa de ser un vodevil entretenido, que
divierte, pero que divierte en buena lid.
Begoña Palacios desempeña con bastante soltura el papel de Zoé, “la ingenua”, así, entre comillas.
Mari Carmen Vela, en el papel de Ana María, luce su físico... aunque su
voz no le ayuda. Quintín Bulnes con una comicidad discreta, sin
exageraciones, cumple su cometido, lo mismo que Alberto Catalá, quien
necesita centrarse aún más en su papel. Bien la breve intervención de Betty
Salazar. E indiscutiblemente la que mayor personalidad dramática posee es
Leonor Llausás, quien desde su primera aparición en Un alfiler en los ojos ha demostrado que puede ser actriz,
que lo es ya. Debería cuidar más el repertorio de sus apariciones.
La dirección, discreta y sin demasiadas complicaciones. En
resumen una obra ligera que le divertirá.
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