DIORAMA TEATRAL
Por MARA REYES

    La rosa tatuada. Sala Chopin. Autor, Tennesse Williams. Traducción, Blanca de Castejón. Dirección, Dimitrios Sarras. Escenografía, Mauro Santoyo. Reparto: Blanca de Castejón,  José Gálvez, Erna Marta Bauman, Tamara Garina, Rebeca San Román, Ada Carrasco, etc.

Al fin, después de varios intentos anteriores se estrenó en México esta obra en la que se presenta la vida de una mujer que en la plenitud de su sensualidad pierde al marido, y se desbarranca en la angustia y la inquietud, sin que la frenen ni las convenciones sociales, ni el amor maternal.

     Dimitrio Sarras, un director norteamericano que sólo había dirigido una obra en los escenarios mexicanos, penetra dentro del espíritu del autor y dentro del espíritu italiano, en su modo de ver la vida y de vivirla, dentro de un apasionamiento desbordante. El ritmo, vivo y animado unas veces, lento y fatigoso otras, lo llevó siempre acorde con los requerimientos del autor.

La traducción, aunque de buena calidad, nos pareció más hecha al italiano que al español, tanto se abusa de ese lenguaje, lo cual no era necesario para comprender que se trata de italianos.

Blanca de Castejón, en una prueba de profesionalismo, nos brindó el día del estreno una noche soberbia, a pesar de la luxación de su tobillo. Al fin volvimos a ver no a la Blanca superficial de El caso de la mujer fotografiadita  sino a la gran actriz de Teatro, de Somerset Maugham.

Blanca de Castejón supo hacer sentir el problema de la mujer de enorme sensualidad pero que ha perdido en parte sus atractivos. Esa mujer que arrebatada por su enorme pasión

 

expresa un celo incontenible por la juventud y atractivo de su hija, atormentándola y sojuzgándola con el pretexto de protegerla de supuestos peligros.

José Gálvez, logra escenas de gran calidad.

Una verdadera revelación fue la joven Erna Marta Bauman; en cuanto al resto del reparto todos actúan muy bien, excepto Mauro Santoyo, a quien le falta aún mucho camino por recorrer en sus estudios, y Armando Velasco el cual, a pesar de su larga experiencia, comete casi siempre el grave error de no aprenderse su papel.

 

Los reyes del mundo

 

Teatro Fábregas. Autor, Luis G, Basurto. Director, Fernando Wagner. Escenografía, David Antón. Reparto: Ofelia Guilmain, Fernando Mendoza, Héctor López Portillo, Magda Guzmán, Hector Gómez, Luz Maria Núñez, Emma Fink, etc.

Basurto me da idea de que intenta ser una especie de Paul Claudel de México, y a ésta obra trató de impregnarla de un alcance filosófico que desgraciadamente no le cuajó. Todo quedó en intento. Trató de escribir una obra sobre la idea cristiana de la caridad, el amor al prójimo, la presencia de Dios entre los pobres y de hacer una crítica a la estructura social contemporánea, sólo que no logró nada de esto; la crítica resulto incidental y superficial y los altos vuelos se quedaron en un tosco revoloteo. Las bases de principio de toda obra teatral: planteamiento, desarrollo, clímax y desenlace, no aparecen por ninguna parte. Los personajes, aun cuando algunos están creados con mucho cariño, como el de Ada -Luz María Núñez- no

 

llegan a tener consistencia; algunos resultan verdaderamente caricaturescos como el que hace Emma Fink; se mueven desarticuladamente, desvinculados entre sí. Además, abusó de una truculencia innecesaria. A Basurto, precisamente, por tratarse de una persona con capacidad, se le debe exigir mucho más. Si tiene preocupaciones religiosas está muy en su derecho de escribir sobre ellas, lo único que se le pide es que lo haga con sinceridad y con menos pretensiones.

Me imagino el terrible problema que para Wagner fue esta obra; no obstante, logró de sus actores todo lo que ellos podían dar. La escenografía, imponente a pesar de su sencillez, es de calidad.

    Ofelia Guilmain y Fernando Mendoza se llevan los mejores elogios en cuanto a las actuaciones. Magda Guzmán y Luz Maria Núñez, en un papel ingratísimo la primera y en el más cuidado la segunda, demuestran tener una gran elasticidad para adaptarse a distintos tipos de personajes.

Muy bien también Héctor Gómez, Héctor López Portillo, Alicia Gutiérrez, Julio Monterde y Malena Doria.