El arpa de pasto. Teatro Pánuco. Autor, Truman Capote. Director, Jaime Cortés. Escenógrafo,
Manuel de las Casas.
Pocas
veces se encuentra en la dramaturgia un
personaje con la ternura del de Dolly Talbo, pocas
veces igualmente se encuentra una comedia escrita con tanto cariño, con un
sentimiento tan profundo y humano. La imaginación se apoya con la poesía, la
firmeza y la dignidad con la solidaridad y con todo aquello que es el
trasfondo del hombre.
Los
personajes importantes: Dolly, muy bien interpretada por Aurora Correa,
personifica la bondad, la entereza, la dignidad pura y sin pretensiones. El
juez Charlie Cool -Antonio Longoria-, ejerce
el mejor de los derechos del hombre: el de soñar. Sabe que todo es un sueño
pero se encamina hacia el frente portando la antorcha de la humanidad. ltzu Weiss interpreta ese difícil papel de Verena Talbo con naturalidad;
la dominante y calculadora hermana que ha vivido siempre al lado de su
familia sin sentirse nunca acompañada de ella, despreciándola inclusive, y
termina sintiendo la necesidad imprescindible del afecto.
Alicia
Rincón, ligeramente sobreactuada en su Catherine. Luis Duval saca adelante
decorosamente al joven intrascendente Collin Talbo.
La
escenografía, sencilla y correcta. Jaime Cortés acertó al dirigir en el ritmo
y en la situación de sus personajes; el ingenioso desarrollo del primer
cuadro del segundo acto, en el que se conoce una a una la opinión del
vecindario sobre los acontecimientos, la resolvió con acierto. Desde luego
hay que anotar que para un grupo poco experimentado es difícil estar a la
altura de una obra
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