DIORAMA TEATRAL
Por MARA REYES
|
“Sube y
baja” para dos. Teatro de los Insurgentes.
Autor William Gibson. Director,
Luis de Llano. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Silvia Pinal y Ernesto
Alonso.
Esta obra de William Gibson
trata de mostrar el problema de maduración a que debe sujetarse una pareja:
una mujer de nivel mental bastante precario, simple y generosa y un hombre,
tampoco brillante, pero tan absolutamente dependiente que desde el esbozo del
conflicto todos sabemos cómo terminará esa unión. El desarrollo es lento, sin
situaciones dramáticas, intrascendentes.
Una cosa destaca primordialmente: la soledad en
que cada quien vive, pero no nos la muestra con una hondura universal, sino,
podríamos llamar, local. Es una obra de Nueva York, para Nueva York. Un gran
acierto de la dirección fue que entre cada cuadro -son nueve-, se nos hacía escuchar la
infinita variedad y cantidad de ruidos de la calle neoyorquina, realmente era
conveniente recordar a cada momento el lugar en donde se desarrolla la obra.
Por otra parte Luis de Llano salva los difíciles obstáculos que presenta una
obra para dos personajes.
Silvia Pinal, muy actriz
con esa simpatía y esa gracia
|
|
que la caracteriza, es la que mantiene la obra a flote; a partir del
segundo acto olvida uno su sobreactuación en el primero.
Ernesto Alonso no nos llegó
a convencer, se desenvuelve con naturalidad, pero le falta matiz a su
actuación.
Las cosas simples
Teatro‑Café La
Concordia. Autor, Héctor Mendoza. Director, Hugo Macías.
Escenografía, el propio café.
Dentro de pocos días se
cumplirán las 300 representaciones de Las cosas simples,
lo cual significa todo un éxito para el teatro experimental, pues bien
entendido el término, no fue sino un experimento lo que intentó su director,
Hugo Macías, al hacer las representaciones en un café. Felicitamos a todos y
a cada uno, sin hacer menciones especiales, dado el crecido número del
reparto.
Si no ha visto usted esta
comedia, le recomendamos lo haga, revivirá usted con ella su época de
estudiante, con sus personajes, con sus ilusiones, con sus simples problemas, y revivirá usted algo
más: el momento en que dejó de ser adolescente y se encaró a la realidad por
vez primera.
|
|
|
|
Al fin solos. Teatro Gante. Autor, José María
Camps Regas. Director, Simón Armengol. Escenografía,
Santiago Burgos. Reparto: Marta Patricia y Julio Taboada.
Otra comedia para dos
personajes, aunque de tipo muy diferente es Al fin solos. Un hombre, enfermo mental indudablemente, trama una
venganza al saber que su hermano se suicidó. Supone que fue por la novia y se
propone casarse con ella y abandonarla el día de la boda, después de hacerle
saber la verdad. Como se ve, la iniciación del problema es bastante
rebuscado.
En el primer acto, que
es el día de la boda, ella impide que él se vaya, pero omite decir al esposo
el motivo por el cual se suicidó el hermano, omisión sin la cual la obra no
hubiera existido. Ese es el truco de la obra, pero una vez admitido éste,
toda la trama está bien entretejida, dramáticamente bien construida.
Correcta la dirección. El
papel de Julio Taboada está plagado de dificultades, sobre todo por ese punto
intermedio en que el hombre es aparentemente cuerdo, pero que en el fondo es
un psicótico. Muy distinto al papel de Marta Patricia; ella es una mujer
normal, asentada y con absoluto control de sí misma. Su actuación está bien
llevada, y tal vez lo único que suena falsa es su risa, por lo demás saca su
papel decorosamente.
|
|