FICHA TÉCNICA



Título obra Códice de Caín

Autoría José Revueltas

Dirección Enrique Rentería

Elenco Ernesto Godoy, José María Negri, Juan Carlos Martínez, Carmina Estrada, Tomás Valenzuela, Claudia Marín, José Jiménez

Espacios teatrales Foro Museo del Carmen




Título obra Los quíntuples Morrison

Autoría Luis Rafael Sánchez

Dirección Norberto Bogard

Elenco Zaide Silvia Gutiérrez, Roberto Medina

Espacios teatrales Teatro Estudio Galerías




Cómo citar Rabell, Malkah. "Códice de Caín de José Revueltas
Los quíntuples Morrison". El Día, 1995. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

El Día

Columna Se alza el telón

Códice de Caín de José Revueltas
Los quíntuples Morrison

Malkah Rabell

En el Foro del Museo del Carmen se presenta actualmente una obra desconocida de José Revueltas. Pese a ese título tan dentro del carácter dramático del autor de Muros de agua y de Apando me parece que no pertenece a la pluma de ese gran escritor nuestro: nuestro Dostoievsky nacional, el eterno rebelde que tantos años –casi la mayor parte de su vida– la pasó en las cárceles. ¡No! Esa obra mal escrita no pertenece a la creatividad de ese gran novelista y hombre de cine, de pantalla, quien en cambio nunca fue hombre de teatro, nunca logró dominar las peculiaridades del escenario y sus dramas resultaban excesivamente largos y caóticos. Había en su manera de escribir demasiada necesidad de análisis, que él usaba no sólo en sus ensayos, sino en sus novelas. Y el teatro es resumen, se necesita una gran capacidad de concentración, de centrarlo todo como en una cápsula que pese a su brevedad tenga una fuerza explosiva. Pero indudablemente sabía manejar el idioma como nadie, de maravilla casi daba la impresión que creaba un idioma nuevo. Y esa virtud, ese rasgo tan original se hallaba ausente en ese Códice de Caín. El texto de ese drama es algo así como un collage, de fragmentos reunidos entre sí con muy poco arte.

Sin embargo, no se podía negar que en ese Códice de Caín ciertos momentos nos llevaban al Revueltas trágico que siempre contenta en sí al Hombre y comprendía de él todas las debilidades.

Aparte de las fallas del texto, la representación carecía de otras virtudes. Sus actores, a todas luces poco acostumbrados a los secretos del escenario, pronunciaban sin claridad, casi no se entendía lo que decían. Además la sala carecía de una buena acústica. No logro recordar alguno de los intérpretes que hubiera tenido una actualización especialmente brillante. Pese a la dirección de Enrique Rentería entre el grupo de protagonistas formados por: Ernesto Godoy, José María Negri, Juan Carlos Martínez, Carmina Estrada, Tomás Valenzuela, Claudia Marín y José Jiménez nadie destacaba especialmente.

En los actuales momentos, cuando se habla tanto de suprimir la violencia de la vida moderna, este Códice de Caín a veces da la impresión de hablar un idioma moderno un lenguaje de actualidad. Y ciertas escenas, como la última, cuando la tortura mata a un guerrillero vietnamita, en la guerra con el Vietnam, ese último grito de horror nos recuerda al auténtico Revueltas.

El texto nos lleva a la guerra del Vietnam y a las crueldades de un ejército infinitamente más poderoso que aquel que trataba de defender su suelo patrio. En cuanto al drama individual, nos presenta a un guerrillero vietnamita que por su condición de tal no tiene derechos de un soldado regular, ni puede exigir las defensas a un militar que usa el uniforme de un determinado país. Y ese guerrillero tomado prisionero encuentra entre las filas del invasor, la simpatía de un soldado de origen mexicano, a quien obligan a someterse a las órdenes disciplinarias del ejército al cual pertenece, y dar muerte por la tortura más espantosa al desconocido guerrillero.

Lástima que el espectáculo se ofrece en un rincón de la ciudad tan lejano, ya que pese a todas sus fallas es un espectáculo que da a conocer el nombre de uno de nuestros escritores más interesantes. Mas, quien para la joven generación resulta casi desconocido, un nombre perdido en lontananza.

Los quíntuples Morrison

La invitación para Los quíntuples. que me llegó del Teatro Estudio Galerías, la dejé para lo último de la semana, pensando que ese espectáculo realizado por artistas anónimos en su mayoría –salvo la talentosa Zaide Silvia Gutiérrez, que ya empieza a imponer su presencia– aunque el autor sea un desconocido. Luis Rafael Sánchez, por lo menos yo lo desconozco; un director igualmente desconocido para mí (Norberto Bogard), pues pensaba no con mucha claridad, que con tanto anonimato sólo puede resultar una mala representación. Y sólo guardé la invitación para un inesperado momento de aburrimiento.

El sábado de noche, vino a último momento un amigo a buscarme y casi a rastras me llevó a presenciar a ese para mí tan poco prometedor espectáculo: Los quíntuples... ¡Y cuál no fue mi sorpresa! Pues sí, bastante inesperada. En ese Teatro Estudio Galerías con su escenario casi a ras del suelo, con una sala a medio vacía, y con unas enormes ganas de dormir... Pues de repente, como si se abriera una ventana en un día de lluvia y de repente apareciera el sol. Pues, en la casi desnuda escena que tenía como todo decorado a cinco esculturas humanas en el fondo del escenario se presentaron dos actores que realizaron ellos solos un espléndido espectáculo. Un espectáculo que cada uno de esos actores llevaba en si mismo. Zaide Silvia Gutiérrez y Roberto Medina, cada uno representando cinco personajes, cinco papeles distintos. Y esos diez papeles nos llenaron el alma de alegría y los ojos de color, y crearon para nuestra imaginación una historia de una familia completa de padre con cinco hijos, nacidos quíntuplos, y cuya madre dejó este mundo después de traer a tierra su laboriosa carga de cinco criaturas... Un espectáculo que a todo el mundo va a gustar con sus personajes inspirados por Silvia Gutiérrez y por Roberto Medina. Dos actores que resultaron un gran y espléndido conjunto.