El Día
Columna Se alza el telón
La verbena de la paloma: 100 años
Malkah Rabell
Se considera por lo general, que la zarzuela española nació de la imitación de la ópera italiana, que tantos aplausos cosechaba en el mundo entero. Y a mi modo de ver, esa suposición tradicional es muy digna de tomarse en cuenta. Aunque constantemente surgen otras teorías que me parecen mucho menos convincentes. He aquí una de una autora que firma Isabel Franco, nombre para mi desconocido, quien empieza sus afirmaciones de la siguiente manera: "Todos conocemos al autor de La vida es sueño, por sus comedias y autos sacramentales. Pocos, sin embargo, lo ubican como creador de la zarzuela..." y sigue con su explicación: "Calderón escribió numerosas zarzuelas, en el mismo número que sus comedias...
El género nació como diversión de los reyes y de las cortes, y un siglo más tarde evolucionó a la zarzuela popular".
Y por aquellos días Calderón probó el nuevo género. Este tuvo tanto éxito que un afamado ingeniero italiano fue invitado a la corte española para construir un edificio nuevo. Lo que fue el Coliseo de la capital de España.
Estas obras de Calderón obtuvieron distintos nombres. Primero se les llamó "comedias con música". Más tarde obtuvieron ya el nombre de zarzuelas, que se hallaban divididas en dos actos, llamados "jornadas". Los textos eran cantados totalmente, y algunos parlamentos quedaban sin música. Existen tan sólo dos obras totalmente musicalizados... Una: Celos hasta el aire, matan", y La púrpura de la rosa, que recibieron más tarde el nombre de óperas, por su similitud con las óperas italianas.
De la zarzuela: El púrpura de la rosa queda únicamente la segunda versión musical, de Tomás de Terrejón y Velasco, cuyo primer estreno se efectuó para celebrar las bodas de Luis XIV con la infanta española María Teresa. El segundo estreno tuvo como motivo la celebración del cumpleaños de Felipe primero.
En cuanto a La verbena de la paloma, se estrenó en el teatro Apolo el 17 de febrero de 1894, hace cien años, y conquistó al público desde su primera escena. Todas sus melodías siguen frescas en el recuerdo.
La jocosa seguidilla:
–¿Dónde vas con mantón de manila?
¿Dónde vas con vestido chirles? –A lucirme y a ver la verbena
Y a meterme en la cama después. Sigue siendo cantada hasta la actualidad.
Realizada la música por el famoso compositor de óperas, el español Bretón, quien para traducir la enrevesada letra del sainete madrileño se metía de lleno en el libro –debido éste a Ricardo de la Vega– se encariñó con los personajes, y a los 19 días compuso la partitura, escribiéndola en cafés y tabernas de los bajos fondos, y hasta en los bancos de la calle. Esto –según dicen los historiadores– tal vez ayudó a que esa música respirara un madrileño de la mejor casta, desde la primera a la última nota.
Para festejar sus 100 años de vida, en México, un grupo de amigos del arte musical, formado en el Club llamado España, preparó, bajo el título de: Tertulia de zarzuelas, y con la dirección y producción del joven artista: Leopoldo Falcón, una especie de "Collage" que aunaba numerosas composiciones musicales a veces cómicas, y otras veces dramáticas de diversas zarzuelas famosas. Ahí estaba un fragmento de Las Leandras: El viejo del hongo con Leopoldo Falcón como protagonista. Actor en sus inicios, que demostró poseer bella voz pero muy poca fuerza interpretativa. Además nada más fácil para un actor joven, que interpretar a un anciano.
Las dos voces del conjunto de esos jóvenes actores que se inician que se impusieron como las más hermosas, fueron las de Estrella Ramírez, quien ya demuestra una marcada tendencia a la interpretación dramática, y la del tenor Rodolfo Acosta. Sus dúos resultaban espléndidos.
En cuanto a las diversas escenas del conjunto, aunque carecían por competo de unidad, y parecían como una revista, al público le gustaban y divertían en especial ese dúo de Calla corazón extraído de la zarzuela Luisa Fernanda, con la participación de la misma pareja, anteriormente citada: Estrella Ramírez y Rodolfo Acosta. Igualmente a la misma zarzuela, muy conocida: Luisa Fernanda se debió la escena colectiva donde todo el conjunto cantaba, bailaba y actuaba: La mazurca de las sombrillas, demostrando todos que no sólo sabían someterse a una rigurosa disciplina, sino que no les faltaba también talento. Ese alegre coro iba acompañado con las voces del público que participaba, con mucho entusiasmo, y fue el número artístico de mayor éxito.
Entre las figuras interpretativas que más gustaban y llamaban la atención, se encontraban las dos bailarinas: Liliana Ruiz y Clemina Zugasti, que adoptaban sus danzas españolas a ciertas coreografías universales. Lo que daba a esas damas un especial encanto.
La fiesta del recuerdo de los 100 años de vida de la famosa zarzuela: La verbena de la paloma, terminó en un ambiente de gran animación, de alegría y de cordialidad.