FICHA TÉCNICA
Título obra Infidencias
Autoría Ignacio Solares
Dirección Jaime Humberto Hermosillo
Elenco Enrique Singer, Martha Navarro
Espacios teatrales Teatro Sor Juana Inés de la Cruz
Cómo citar Rabell, Malkah. "Infidencia en el teatro Sor Juana Inés de la Cruz". El Día, 1994. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
imagen facsimilar
El Día
Columna Se alza el telón
Infidencia en el teatro Sor Juana Inés de la Cruz
Malkah Rabell
Ante las obras de teatro impresas, dirigidas a la lectura, existe una divergencia de opiniones en el ambiente de la critica profesional. Unos críticos no soportan el teatro en letras de molde y se niegan a tomarlo en consideración: "El teatro es para ver y escuchar, no para leer" aseguran. Otro grupo es la negación de los primeros. Sus participantes no pueden casi escribir sin haber leído por anticipado o después de haberla visto, la obra escrita. También este grupo tiene sus teorías: "Se necesita leer el texto para analizarlo, o para aclarar la obra escuchada. Cuando se desea comprender mejor los conceptos del dramaturgo solo la lectura ofrece semejante posibilidad. A menudo un concepto mal dicho por el actor desvirtúa su contenido. A falta de un texto escrito el oyente o el espectador permanecen a oscuras ante ciertas lagunas que la representación ha dejado en su mente".
Después de ver en el lejano Centro Cultural Universitario la obra de Ignacio Solares, Infidencia –palabra que lamentablemente no existe en el diccionario, ni siquiera en uno de Martín Alonso– me quedaron no pocas dudas ante una prosa densa y rápidamente pronunciada, para la cual hace falta una memoria privilegiada para conservarla durante un tiempo prolongado en la mente y recordar todos sus recovecos verbales. Ante situaciones y actos algo oscuros, sólo una obra escrita puede vencer todas las dificultades del idioma y de las intenciones del dramaturgo, para desmenuzar los significados verdaderos de sus palabras y de sus intenciones, así como de las acciones de los protagonistas.
Obra de un dramaturgo joven en el oficio que ya en los pocos años de su aparición en el terreno teatral, ha demostrado poseer un rico caudal de misterios anímicos. En la actual obra, presenta a dos seres humanos una pareja. Él y Ella, ya fallecidos los dos, que se encuentran en el más allá, que se supone debe ser el paraíso que la pareja no tarda en transformar en un infierno, ya que muchos filósofos y no pocos escritores afirman: "El infierno son los demás". Y desde luego, Él y Ella no dejan de emplear iguales técnicas que otros seres humanos, sobre todo las parejas, para envenenarse la vida uno al otro. Ni siquiera en el paraíso, ni siquiera muertos, puede El olvidar, o perdonar a Ella hasta un pensamiento que no hubiese sido dirigido únicamente a su divina persona de marido, el único dueño de su esposa, no sólo de su cuerpo sino también de cada uno de sus pensamientos. La lucha por hacerse daño, la lucha masoquista tan frecuente entre la humanidad, parece hallarse en pleno desenvolvimiento, con todos sus recuerdos torcidos y retorcidos, el pasado con todos sus menores detalles. Lo que parece fuera de lo común en seres normales. ¿Pero, existe acaso un ser humano del todo normal?
Ignacio Solares es probablemente de la nuevas generación de dramaturgos mexicanos el más apto y el más prometedor. Lástima que ya en varias de sus creaciones dramáticas ha recurrido a los mismos temas, tales como el camino irreversible que siguen las almas o como decía en vida Luis G. Basurto: "¿A dónde van las almas? ¿A dónde van?" argumento que puede interesar y hasta apasionar la primera vez, pero repetido en diversas obras dramáticas empieza a tornarse monótono, y hasta aburrido.
Sería de desear que este dramaturgo que desde su aparición prometía tanto, diversifique un poco sus fantasías y ofrezca al público unas historias no tan semejantes.
Bajo la dirección de Jaime Humberto Hermosillo, la pareja formada por Él y Ella, interpretada por Martha Navarro, Ella, y por Enrique Singer como Él, dieron ambos lo mejor de sí y sin llegar a grandes alturas artísticas, ofrecieron unas dos horas de buen teatro a un público bastante numeroso.
En cuanto a escenografía y manejo de luces se refiere, ni siquiera la presencia en este campo de un espléndido especialista como es José Santiago, pudo dar el escenario del Juana Inés de la Cruz mayor presencia de la que tiene de costumbre.
Y termina la introducción del programa, otro joven dramaturgo de la nueva camada, Víctor Hugo Rascón Banda, con las siguientes palabras: "No hay prisa. Estos pasajeros en tránsito tienen toda la eternidad para aclarar cosas: Dudas. Celos. Reclamos. Y llegarán a una certeza que es mejor estar vivos (quien sabe) y nosotros con Infidencias exploración del amor y del humor negro, nos daremos cuenta que la realidad no es más que una broma. Sólo el teatro es real".
Lo que me parece algo exagerado.