FICHA TÉCNICA



Título obra Yerma

Autoría Federico García Lorca

Elenco Josefina Echánove, Luz María Villalobos, Salvador Jaramillo, Jorge León

Espacios teatrales Rinconada de San Matías de la antigua hacienda de San Diego




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Dos Yermas en el campo de Guanajuato". Novedades, 1965. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Dos Yermas en el campo de Guanajuato

Armando de Maria y Campos

Se puede repetir el embrujo encantado de la noche y la poesía de la luna inmóvil a través de la misma pieza del teatro, si ésta se sirve en la copa múltiple de una arboleda misteriosa, cargada de rumores y de silencios.

Gustan los guanajuatenses de hacer representar piezas del teatro universal en escenarios naturales de su maravillosa ciudad, bien definida por Moreno Villa cuando dijo que era más que para vivirla, para soñarla. Una noche de este abril el cronista ha visto representar una obra de García Lorca –Yerma– dos veces la misma noche sublimada, subyugado por la magia del paisaje y acuciado por la curiosidad de ver Yermas distintas de la persona de dos inteligentes actrices de Guanajuato: Josefina Echánove y Luz María Villalobos, secundadas por lo galanes Salvador Jaramillo y Jorge León.

La noche estaba cargada de mensajes en la Rinconada de San Matías, de la antigua hacienda de San Diego, a cuatro kilómetros de Guanajuato, en pleno campo tupido de árboles y el cielo cuajado de estrellas. A los pies de los espectadores y de los actores corría la plomiza agua nacarada de un arroyuelo que prestaría su sortilegio para darle realidad a la acción dramática. El cronista supone al lector enterado del suceso de Yerma, pobre mujer ansiosa de marido –que no es lo mismo que de hombre– para ser madre, y que ignora si en realidad es campo seco o simplemente necesita del juego vital masculino. Perseguida, acosada por la tentación, se libera, ahogando en las aguas de un arroyuelo real de Guanajuato al hombre que no la busca para hacerla madre. Doble representación de maravilla y ensueño. La noche bañada de luna. Como escenografía natural, la arboleda, el rumor del agua que corre y la luminotecnia pintando los árboles con colores insospechados, toda la gama del ámbar y el azul, y dándoles formas fantasmales de espanto.

Dos mujeres jóvenes, de temperamentos distintos, convertidas en Yermas diferentes. Josefina Echánove, enérgica, imperativa, casi brutal en su necesidad de marido. Luz María Villalobos, angustiada, toda la ternura hasta los pies bañada, suplicando al hombre el milagro de la maternidad con voz que le nacía en las entrañas. Dos Yermas diferentes, y una sola como no la soñó García Lorca en su Granada, cuna y tumba de su poesía dramática. Sombra viva –la sombra se adelanta o sigue al cuerpo, según la hora de la luna y el sol– de Josefina Echánove y de Luz María Villalobos fueron los jóvenes, magníficos actores de Guanajuato, Salvador Jaramillo y Jorge León. El público, cautivo en el hechizo de la noche solemne, escuchaba a un mismo tiempo a los intérpretes, y todos los ruidos misteriosos de los nocturnos grávidos. El cronista bajó el telón de los párpados para oír y ver mejor con el corazón estremecido este espectáculo único, más para ser soñado que para ser visto y oído.