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Estreno de Sombra querida por actores noveles en el teatro de La Comedia

Armando de Maria y Campos

    Hay comedias que dan mucho qué hablar, provocan líos y crean a su favor un clima de curiosidad que no está justificado. Este es el caso de la comedia Sombra querida de Jacques Deval, elegida por la empresa Taller de Teatro, S.A., para presentarla en el teatro de La Comedia, que no agrega nada a la producción del popular autor francés ni se justifica su estreno en México como no sea para hacer pasar rato agradable a los espectadores o dar ocasión a actores noveles para actuar en personajes más allá de sus posibilidades reales o para que directores incipientes se ensayen en el muy difícil arte de dirigir, que exige tan larga y madura experiencia.
     Sombra querida fue estrenada en gris discreto en París, en 1951. Sin embargo, traducida por José López Rubio fue presentada en el teatro de La Comedia, de Barcelona, el 16 de octubre de 1952, y en el Reina Victoria, de Madrid, el 9 de enero de 1953. A poco de haber sido publicada en Madrid, y de hallarse en México algunos ejemplares, fue adaptada para televisión por Enrique Alonso y estuvo a punto de ser puesta en onda en la Telecomedia de Manolo Fábregas, pero surgió seria dificultad porque la actriz española Magda Donato la tenía traducida, con permiso del autor francés, y negaba autorización para que pudiera representarse en el teatro electrónico, impidiendo, con esto, que fuera televisada la traducción de López Rubio. Inexplicablemente la Unión Mexicana de Autores se abstuvo de intervenir, y Sombra querida permaneció inédita para la televisión hasta que Eduardo Fajardo, transigiendo con el deseo de Magda Donato de actuar en el personaje de la característica, la puso en la antena de XHTV, Canal 4, el 30 de enero del presente año, adaptada por Carlos Sanpelayo, mejor dicho, reducida. Ahora se presenta, con todos los honores de acontecimiento, en el teatro de La Comedia. Supondrá el lector que se trata de una

gran comedia. Nada de eso. Sombra querida es una piecesilla graciosa nada más, que como la tan popular Espíritu travieso de Noel Coward, explota el asunto de una mujer que vuelve del más allá para reconquistar a su marido, que está a punto de contraer nuevas nupcias con una secretaria tan guapa como intrigante. Esta vez, la mujer que vuelve del más allá como espíritu travieso, no ha muerto realmente en un naufragio, como se cree. Se salvó del desastre marítimo y retorna, salva y traviesa a ocupar el puesto que le corresponde en su hogar. En ocasión del estreno en París de Sombra querida, la crítica dijo que Jacques Deval no sale -con esta comedia- de esa época vaga en que navega hace tiempo, sin lograr un éxito memorable como el de Tovarich. En España tampoco constituyó suceso, interpretada por Lily Murati, Rosalía Arbollo y Paco Muñoz. Su postura en televisión por Eduardo Fajardo, llevando como compañera a Carmelita González, parecía que liquidaba el porvenir en México de esta comedia. Sin embargo...
     El estreno de Sombra querida en el teatro de La Comedia no ha sido afortunado. Por varias razones. La primera, una actuación deficiente. Las actrices escogidas para desempeñar los personajes principales no están maduras para interpretar piezas de naturaleza tan frívola que requieren una experiencia, un dominio de la escena y una autoridad sobre la misma que desventuradamente no poseen Reneé Dumas ni Marta Patricia, muy jóvenes y de bella presencia ambas, pero principantes en su profesión dramática como lo revelan las notas biográficas que la empresa hace publicar en el programa oficial. Tampoco el simpático y joven galán José Solé posee responsabilidad, experiencia y autoridad para un personaje que se desenvuelve constante en escena y que dentro de su frivolidad y convencionalismo no es un tonto cualquiera. Tanto las señoras Dumas y Marta Patricia como el joven Solé, se limitaron a

recitar sus personajes, sin acertar, generalmente, con el matiz si no humano, por lo menos frívolo y convencional. La señora Marta Patricia, que aparenta ser y lo dice repetidas veces, una secretaria pobre, hija de un panadero en apuros, luce toaletas costosas y sortijas con brillantes...
     Intervienen dos personajes secundarios, característicos en el desarrollo de la anécdota, que fueron confiados a elementos de reconocida veteranía: Aurora Walker y Manolo Nogales, y a cargo de ellos estuvo la fugaz nota de actuación profesional y responsable. Aparece también una doncellita -la señorita Patricia Nieto- quien antes de aprender a hablar, conoce esa trampa del cine que llaman robar cámara.
     El escenógrafo Fabián Aldana compuso un escenario demasiado moderno o modernista, contrario a la acotación precisa, que ordena: "un pequeño salón biblioteca del más puro estilo Luis XV; un ejemplo y una joya en su género. De forma semicircular, que exteriormente, debe corresponder a una de las torres de la casa, etcétera".
     Dirige por tercera vez con el carácter de director profesional -según afirma el crédito del programa oficial- el joven actor Jorge Landeta. En verdad, está dando sus primeros pasos, y no con seguridad. Pero debe reconocérsele valor y confianza en él mismo.