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Placer de verano o Histoire de rire de Armand Salacrou, en la sala Gante

Armando de Maria y Campos

    Salvo error u omisión, como dicen los contadores públicos y quienes se dedican a cuestiones mercantiles, Histoire de rire es la tercera pieza de Armand Salacrou que se representa en México. La primera fue La desconocida de Arras con la que se presentó Charles Rooner como director en México en el teatro Latino. La segunda, Un hombre como todos, representada en el antiguo teatro Fábregas por Prudencia Grifell, Lisa Santamaría, Julio Villarreal y Fernando Mendoza, según traducción de Agustín Lazo y Xavier Villaurrutia. Ninguna de las dos piezas alcanzó éxito resonante.
   Villaurrutia escribió una cuartilla para presentar a Salacrou en México, con motivo de Un hombre como todos, pieza a la que consideró "una de las más representativas de su carrera intensa y vigorosa". La cuartilla de Villaurrutia, destinada al programa oficial, no llegó a publicarse, permanece inédita, y yo la poseo, autógrafa, ¿Qué mejor ocasión para revelarla? Dice así en su parte esencial: "Después de dar a conocer en nuestro país la obra de Steve Passeur, de Giraudoux y de Anouilh, creímos conveniente abordar la traducción de la obra de Salacrou. Poeta y periodista, Salacrou ha escrito un buen número de obras que lo han colocado, actualmente, en uno de los primeros lugares de la producción dramática contemporánea. El autor de Hotel Atlas, lo es también de ese magnífico fresco dramático en que presentó la vida de Savonarola, con un vigor, con una potencia notables: La tierra es redonda. Dotado de una inteligencia aguda y penetrante, Salacrou hace partir su obra de gran poeta dramático de la consideración, de la reflexión ante el desorden actual del mundo. Si el orden está en bancarrota, abordemos el desorden... Tal vez el desorden nos lleve a descubrir el secreto. Estas palabras de Salacrou son una de las claves de su obra en general". Etcétera, etcétera.
     Villlaurrutia hizo, como veis, una semblanza... literaria. Conviene, ahora, ampliarla con datos fidedignos útiles al público en general, nuestro lector. Armand Salacrou nació en Ruán, Francia, naturalmente. Desde muy joven se dedicó al periodismo y al cinematógrafo de París y en Berlín, llegando a ser director de escena y guionista muy solicitado. En 1927 estreno en el Odeón, de París, su obra Pont d'Europa,

comedia en tres actos, que se calificó de excepcionalmente original y, por su audacia técnica, llamó poderosamente la atención. Su nombre pasó a figurar en la primera línea de los actuales valores dramáticos franceses con el éxito -1930- de la comedia Patchouli ou les desordres de l'amour, estrenada en el Atelier, y en la que resaltan aún más sus tendencias de un radicalismo escénico en la línea del tema y en la técnica de desarrollarlo. Su protagonista, Patchouli, ha alcanzado la gloria de figurar entre los eternos tipos literarios como representación de la inconsciencia humana en una época dramática de odios, de brutalidades y de quiebra de los valores humanos. Los éxitos literarios de Salacrou se han ido sucediendo, cada vez más grandes y definitivos. Y es hoy uno de los dramaturgos más interesantes, inquietos y renovadores de la escena. Aparte o además de las obras citadas arriba, Salacrou ha escrito: Le casseur d'assiettes 1924, Tour à terre 1925, Atlas-Hotel 1931, La vie en rose 1931, Les frenétiques 1934, L'inconnue d'Arras 1935, Historie de rire, que ahora nos presentan Wilberto Cantón -traductor- y Ángel Estivil -productor- con el nombre convencional de Placer de verano. La pieza más reciente de Salacrou es Sens interdit 1935, en la que busca la novedad temática en un asunto tan viejo como hacer retroceder el curso de la vida, y que según mis noticias ha triunfado en París "por la virtuosidad que derrocha el magistral autor".
     Algún autor español de principio de siglo, con la complicidad de algún crítico comprensivo, inventó el término de "alta comedia" para designar aquélla en que el tema, la acción o el pensamiento en general se elevan más allá de la comedia común y corriente. Desde entonces, cuando se trata en serio un tema de comedia, se le llama a ésta, y la costumbre ha formado un género: alta comedia. ¿Por qué no hacer lo mismo con el vaudeville típicamente francés, cuando sus personajes ademas de vivir la aventura frívola colmada de situaciones picarescas, son... humanos, piensan profundo y sienten hondo. En Historie de rire -o Placer de verano- desfilan personajes típicos de vaudeville típico: Gerardo, el joven marido engañado, que tiene ojos y no ve, Julio, el viejo cornudo, sentimental y comprensivo; Juan Luis, el gigoló sin tapujos; Elena, la esposa y amante frívola en ambas situaciones; Cocó -la cocotte

sin reservas físicas y mentales-; y Adé, la pobrecita ingenua, casada naturalmente, atormentada por la aventura, diabólica e inocente, infiel constante. Con estos viejos y siempre actuales personajes franceses y ... de cualquier parte, Salacrou crea una serie de situaciones de ¡alto vaudeville!, y divierte, conmueve y hace pensar; interesa en cada frase, en cada diálogo, en todas las escenas, tan cómicas al contarse cuando se cuentan, y profundamente trágicas si se viven. Histoire de rire es otra gran pieza de Salacrou, fiel a su divisa: "Si el orden está en bancarrota, abordemos el desorden... Tal vez el desorden nos lleve a descubrir el secreto".
     Para representar en la sala Gante la "historia para reír" que es Placer de verano, se formó un "cuadro " mixto de profesionales, actores de cine y TV y experimentales, que dirigió Julián Duprez y, como es natural, la interpretación no fue pareja. De la diabólica ingenia, que es la protagonista Adela -Adé-, se encargó la talentosa actricita Patricia Morán, y está deliciosa de picardía e ingenuidad. Se mueve demasiado, baila a ratos -será culpa de la dirección-, pero cuando habla y actúa -en serio- brilla y luce su exquisito temperamento, en el que está montada la piedra preciosa de su talento. El buen actor Miguel Maciá esta sobrio y siempre se muestra inteligente. El galán de cine Gustavo Rojo estuvo la noche del estreno inseguro y un tanto "vedetito"; sin embargo, convención. Lorenzo de Rodas, nuevo e interesante galán de la TV, comprendió muy bien su difícil "ingenuo trágico" -ya hemos dicho que se trata de un "alto vaudeville"- y logró impresionar en todas sus escenas. Emma Grissé, actriz experimental, encontró en la Elena, un personaje problema para su incipiencia. Estuvo... "voluntariosa", como diría un cronista de toros. el público así lo comprendió. Emilia Carranza, otra actricita experimental, está fuera de tipo y de temperamento en la Cocó. También hizo gala de... valor y voluntad, y cumple. Francisco Jambrina, como Julio -el viejo marido conforme siempre-, es como una isla, gran actor, rodeado de buenas voluntades por todas partes....
     Ágil y correcta la traducción de Cantón, hábil de dirección de Duprez y estimable la escenografía de Víctor Ferragut.